Vamos a dejarnos de sandeces.
Quizá digamos que Toledo "podría" ser capital de Castilla porque condiciones es cierto que reúne un puñado. Y Burgos siempre tendrá en su mano el ser el origen, la raíz de algo... que murió y fue enterrado y sepultado, a este paso.
Ahora mismo ni Toledo ni Burgos son la capital de nada. Burgos como mucho de su provincia, entidad sin prácticamente repercusión en el Estado Español actual, y quizá ni eso. Y Toledo ni llega. Media provincia es talaverana, y gran parte del resto tiene más dependencia de Madrid que de Toledo. Por no hablar del resto de la "región" que me entra la risa.
Una capital son por ejemplo, Barcelona o Zaragoza, como lo han sido históricamente, que cohesionan, defienden y dan sentido a un conjunto territorial por unas razones más o menos históricas, más o menos lógicas.
Somos capitales de la borreguez, de una población pasiva que se deja llevar por lo que quiera o no hacer o deshacer el Estado Español.
Burgos no ha mantenido ni su territorio adscrito inmediato (llamemos entre comillas provincia) pues parte de ella son hoy día Cantabria y La Rioja, comunidades autónomas independientes.
Y Toledo.... pues arrastrado su potencial desde el establecimiento de la capital del Estado Español a 70 km, lleva siglos dejándose morir, la han robado hasta su río... y lo único que la pone en el mapa es ser donde está la sede de un gobierno de caciques, que han conformado una "comunidad autónoma" a su gusto en base a nosequé artículo de la Constitución Española que decía algo así como "...por los intereses generales del Estado Español..." sin que de nuevo, ninguna parte relevante de los habitantes afectados por dicha decisión, moviera un dedo por manifestar su opinión. Y así seguimos, en la "comunidad autónoma" más patética del Estado, la comunidad donde más dinero público se derrocha en propaganda para su autoperpetuación, aquella cuyos gobernantes invierten más dinero público en ideas de bombero, hasta el punto de arruinar su mayor instrumento financiero (CCM)... y seguimos.
Eso es lo que somos, ahora.
Lo que pueda venir, depende de nosotros. Gente para encender una llama de esperanza, aunque sea chiquitita, creo que ya somos suficientes.

