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Autor Tema: Sobre las antiguas Instituciones populares de Castilla  (Leído 14897 veces)
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« : Enero 23, 2010, 21:30:34 »


Vamos a abordar en este modesto ensayo algunos de los aspectos del asociacionismo castellano, preferentemente en la Edad Media, como una muestra de a qu poda conducir el sentido comunitario de nuestros antepasados al enfrentarse, sobre todo, con problemas de explotacin de tierras, montes, pastos y dems medios naturales de produccin.

I-Comunidades (o Universidades) de Villa y Tierra
 
La exposicin de las instituciones tradicionales de la vieja Castilla es materia de mucha importancia y volumen. No obstante, diremos aqu lo ms esencial para su conocimiento. Empezaremos nuestra exposicin con las Comunidades de Villa y Tierra, una realidad que todava pervive, siquiera confundida con lo municipal y sometida a los Ayuntamientos.
Estas seculares Comunidades no han merecido an la atencin debida: por parte de los historiadores profesionales; al minimizarlas, calificndolas simplemente como la tierra de los grandes Concejos (lo cual es verdad a medias, porque son algo ms que Concejos); y por parte de los eruditos, aficionados y ensayistas, al mitificarlas, desorbitando su significacin y sentido, creando equvocos tan poco concordes con la realidad histrica como el de llamarlas "repblicas autnomas". Intentaremos, en consecuencia, dar una visin de conjunto de las mismas con algn fundamento.
En rigor, durante los cuatro primeros siglos de su existencia (del XI al XV) la porcin de Castilla ocupada por la Comunidades no era an Castilla, sino la Extremadura del Duero; es decir, los orgenes de este ro, ms lo situado al Sur del mismo hasta las serranas centrales. Todo porque el Duero, en el siglo X, fue un "limes" fronterizo de Castilla con sus espacios meridionales ms o menos desertizados (segn ha comprobado Snchez Albornoz) hasta el gran muralln de Guadarrama y Gredos, verdadera frontera real con el mundo islmico del Reino de Toledo. Los castellanos del Norte del Duero (es decir, los de la Castilla condal de Fernn Gonzlez y sus sucesores) comenzaron ya desde ese mismo siglo X la repoblacin y colonizacin de tan vastos territorios, primero con un carcter guerrero (tal, el bastin meridional de Seplveda) y despus con otro ms pacfico y constructivo.



Del Duero arriba, los castellanos del siglo X (segn Snchez Albornoz) vivan una vida comunal del tipo de aldeas libres, es decir, de Comunidades locales con personalidad jurdica indudable, expresada en sus "Concejos abiertos", que posean colectivamente los campos de labor, los prados, los montes, los bosques, las aguas, los molinos y las salinas. Por tanto, la sociedad castellana era singular, sin comparacin posible con otras de la Espaa y la Europa de entonces, sumergidas en lo que (de acuerdo con la interpretacin marxista de la Historia) se ha dado en llamar "el modo de produccin feudal".
Pero la Castilla nortea del siglo X (al menos en esa centuria) muy poco o nada tena que ver con el modo de produccin feudal, ya que desconoca tanto al Seor feudal como al siervo, y  en la prctica de su colectivismo (tan bien estudiado por Joaqun Costa) preludiaba formas comunales de posesin, explotacin y hasta autogestin compatibles (por ese mismo concepto de libertad e iniciativa privada) con la pequea propiedad individual.
Naturalmente, la Castilla nortea del siglo X llev este modelo a los amplios territorios de la Extremadura del Duero, pero modificndolos (por razones fsico-naturales) y creando as nuevas instituciones, denominadas primero "Concejo de Villa e aldeas" y ms adelante "Universidades de la Tierra" o "Comunidades de Villa y Tierra". En ellas, una villa o ciudad cabecera constitua el centro y eje de un conjunto de aldeas (equiparadas jurdicamente en todo a la cabeza) y su territorio, a efectos administrativos, se parcelaba en unidades menores denominadas "Sexmos", "Cuartos" u "Ochavos", segn lo exigiese la extensin geogrfica de la Comunidad. Probablemente la abundancia de pastos y bosques (tan frecuentes en una tierra semiabandonada desde el siglo VIII) determin, a su vez, el predominio de una economa y ganadera, en la que (al margen de bienes especficos y de "propios" de cada aldea) existi una "comunidad" de pastos, leas y tierras igual a todas, y extendida (en ocasiones) a otras "comunidades" limtrofes, con lo que se cre un "intercomunalismo" muy fecundo en lo pastoril, aunque conflictivo a veces.
El rea de extensin de esta Castilla comunera abarc desde el alto Duero ("Soria pura, cabeza de Extremadura" reza el lema del escudo concejil soriano) al Duero medio en Medina del Campo, y desde el ro (Comunidades de Peafiel, Roa, Gormaz, etc.) hasta el Sistema Central, y aun ms all de l, como veremos. En este amplio marco territorial existan hasta 37 Comunidades de Villa y Tierra, distribuidas de la siguiente manera:

-Diecisiete Comunidades en la actual provincia de Soria: las de Soria, greda, Osma, San Esteban de Gormaz, Berlanga, Caracena, San Pedro de Yanguas, Almazn, Calataazor, Yanguas, Medinaceli, Fuentepinilla, Magaa, Ucero, Gormaz, Andaluz (absorbida ms tarde por Fuentepinilla) y Solpea.
-Diez en la actual provincia de Segovia: Segovia, Seplveda, Pedraza, Aylln, Coca, Cullar, Fuentiduea, Fresno, Maderuelo y Montejo.
-Seis en la actual provincia de Valladolid: Curiel, Peafiel, Portillo, scar, Olmedo y Medina del Campo.
-Dos en la actual provincia de Burgos: Haza y Roa.
-Dos en la actual provincia de vila: vila y Arvalo.

Se habla de provincias porque es una forma de entendernos, ya que las actuales provincias son una divisin convencional del uniformismo administrativo del siglo XIX, calcado del modelo francs del "departamento", aunque a la hora de crear partidos judiciales se fijara en algunas de esas cabeceras de Comunidad para parcelar, judicialmente, las nuevas provincias. Pero el nuevo hecho administrativo destroz la cohesin de las viejas Comunidades (respetadas, en parte, por la administracin de los Austrias del XVI y XVII y los Borbones del XVII) creando anomalas como la sucedida a la Comunidad de Arvalo, por poner un ejemplo de tantos. Esta Comunidad fue dividida entre 4 provincias (vila, Salamanca, Valladolid y Segovia):
 
- Arvalo y 37 aldeas quedaron en vila
- Rgama qued en Salamanca
- Lomoviejo, Salvador de Zapardiel, Muriel, Honcalada, Honquilana y San Pablo de la Moraleja fueron includos en Valladolid
- Aldeanueva del Codonal, Codorniz, Don Hierro, Martn Muoz de la Dehesa, Montejo de Arvalo, Montuenga, Rapariegos, San Cristbal de la Vega y Tolocirio quedaron en Segovia.



Como la riqueza, complejidad y avatares de tales instituciones es tan amplia, ser necesario centrarnos tan slo en las tres mayores Comunidades de Villa y Tierra: las de Soria, Segovia y vila, pues aunque en lo jurdico y sustancial todas fueran ms o menos anlogas, en lo territorial fueron muy diversas. Hubo Comunidades pequesimas, como la de Curiel, con slo seis aldeas, y la de Fresno, con ocho. Medianas, como las de Medina del Campo (50 aldeas), Seplveda (66), Arvalo (74) o Medinaceli (89); y enormes como las de Segovia (204), Soria (238) o vila (305). Su gnesis comenz, lgicamente, en la frontera del Duero (con la excepcin de la Comunidad de Seplveda) a mediados del siglo XI. Acabamos de mencionar a Andaluz, una localidad a 30 kilmetros de Almazn que apenas contar hoy con 150 habitantes; pues bien, hacia el ao 1040 Andaluz reciba ya en su Fuero (otorgado por el gobernador de Lara, Gonzalo Nez y confirmado en 1089 por el rey Alfonso VI) una constitucin comunera, al aludirse en el mismo no slo al "concejo de la Villa" (como cualquier otro pueblo de la Castilla septentrional) sino al "Concejo de Villa e aldeas". Concejo, por cierto, de un carcter popular tan original que hasta pagaba al vecino por asistir a sus sesiones, segn esta frase del Ttulo I, captulo 3 de su versin romanceada: "Et por cada iuncta que fueren los buenos omes, ayan un maraved".
Consideremos otro caso: Roa, Concejo tambin de frontera. Le faltaba, sin embargo, su "Tierra", y sta se la otorg Alfonso VII en un nuevo Fuero fechado en 1143, aadiendo a su pequeo "alfoz" (trmino municipal) del siglo anterior (lo mismo que el de cualquier otro pueblo de la Castilla del Norte) hasta 42 aldeas citadas nominalmente, con los trminos privativos de cada una de ellas. Y no contento con esto, le concedi tambin "omnes montes et pinares de meo realengo", sancionando toda corta abusiva o todo atentado a la vegetacin con una multa cuya mitad sera para l, y la otra para el "concejo de Villa e aldea". "Adems de esto (contina el monarca) puesto que no puedo dar a los pobladores de Roa tanta heredad como les hara falta, les autorizo a que labren una parte y otra del Duero, todo cuanto puedan encontrar yermo y desierto de mi realengo, desde el Arlanza hasta la Sierra". La concesin es extraordinaria, y se fundamenta en los principios jurdicos romanos de los "bona vacantia", es decir, bienes (en este caso tierras) sin dueo conocido, que segn el Derecho Romano recaan en el Estado (de ah el "mi realengo" al que alude el rey) y que ste, en consecuencia, reparte a los pobladores, exentos de toda carga fiscal, aunque con los tributos debidos a la Comunidad.
La peculiaridad del rgimen comunal de la Tierra en materia de labranzas era singular en la Comunidad de Aza, a cuyas tierras novales (que llamaban "oraos") accedan y usufructuaban, vitaliciamente, los primeros que las trabajasen. Como seuelo de atraccin de pobladores, la aldea comunera de Tordehern (en la Comunidad de Osma) haba sealado graciosamente una parte de la tierra de su vega para el que quisiera avecindarse en el pueblo; pero eso s, si el nuevo vecino era un holgazn o no la cultivaba como deba, se la quitaban y se le privaba de la vecindad.
Una elemental reflexin sobre estos datos aporta ya consecuencias interesantes, y sobre las que no cabe hacer ni apologas demaggicas ni desmitificaciones esterilizantes; la compenetracin entre realeza y pueblo, la moderacin fiscal, el sentido de una democracia espontnea, nacida del vnculo solidario de vecindad o comunidad, el sistema foral de Gobierno de cada Comunidad, el trabajo como mejor ttulo de posesin o usufructo de una tierra...Hasta la aparicin de un incipiente proteccionismo ecolgico sobre la naturaleza, son aspectos que hay que destacar, sin ms comentarios que los que de la realidad de los hechos se desprenden. Que todo esto cambiase con el tiempo ya es otro cantar. Ahora (fines del siglo XI-XII)  es as y as se obra.



Pero conozcamos ya las grandes Comunidades de Villa y Tierra, comenzando por la de Soria. El proceso del poblamiento cristiano (ya definitivo) en el alto Duero, centrado preferentemente en la villa de Soria, conoci dos etapas marcadas por las superestructuras polticas del momento; una, de 1109 a 1135, caracterizada por el predominio del rey aragons Alfonso I "el Batallador" (rey consorte y marido mal maridado de la reina de Castilla y Len Urraca Adefonsez); y otra, de 1136 en adelante, singularizada por la progresiva "castellanizacin" de la villa y su territorio, tras el influjo navarro-aragons del rey batallador. Interesa ms esta ltima etapa (coincidente con la segunda mitad del siglo XII) porque en ella conocemos ya algunas zonas terminales del territorio comunero, que en 1191 se adentraba incluso en el frontero Reino de Aragn ("Soria es una barbacana hacia Aragn, que tiene la torre castellana", dijo, poticamente, Antonio Machado) afectando a pueblos del Obispado de Tarazona, que los sorianos (quiz ya contagiados de aragonesismo) reivindicaban tercamente para s, y que (al serles negado) intentaron destruir, asolando de paso sus tierras para convertirlas en pasto de sus ganados. La vitalidad, por tanto, de los neosorianos (procedentes, en su mayora, del "Alfoz de Lara" condal) era estrepitosamente arrolladora.
En el siglo XII, la situacin se calm un tanto, y gracias a un par de Fueros (sobre todo el de 1256) y a un viejsimo Padrn vecinal de la Villa y Tierra de 1270, podemos conocer (con detalle y precisin) no slo su poblacin, nmero de aldeas, fronteras y extensin superficial, sino su rgimen y funcionamiento. La Comunidad de Soria, en esa poca de finales del siglo XIII, ocupaba una superficie de 2666 km2: es decir, era mayor que las actuales provincias de Guipzcoa (1884 km2) o Vizcaya (2165 km2). En su territorio se alzaban 238 aldeas que, por lo general, eran muy pequeas, con un promedio (tan slo) de 10 vecinos, siendo as muy acusado en contraste entre la villa de Soria (con 777 vecinos) y estos ncleos rurales, entre los que slo destacaba Noviercas, con 52 vecinos. Villa y aldeas sumaban un total de 3162 vecinos (algo ms de 10000 habitantes) lo que da una densidad media muy baja; 1,18 vecinos o 3,5 habitantes por km2. Para su mejor gobierno y administracin, el territorio de la Comunidad se parcel a fines del siglo XIV en cinco Sexmos, denominados de Frentes (en el cual se inclua la propia Soria), de Tera, de San Juan, de Arciel y de Lubia. Esta divisin se corresponda (en parte) con factores naturales y fisiogrficos.
As, la zona pinariega del Noroeste (que coincide actualmente con el moderno lmite provincial) se encuadr en el amplio Sexmo de Frentes. Los valles de Valdeavellano y Almarza, el primero con un carcter ganadero y forestal (roble y haya), y el segundo marcadamente agrcola y ganadero, en el Sexmo de Tera. El campillo de Buitrago y la vega de Almnjano, regada por el Merdancho, tambin agrcola-ganadera, en el de San Juan. La planicie de Villar del Campo, fecundada a su vez por el Rituerto, en el de Arciel. Sin embargo, el Sexmo de Frentes (tan amplio) comprendi tambin la extensa franja calcrea que (procedente de Burgos) penetra en Soria, formando las Sierras de Ocenillas y Pico Frentes, y la paramera de Villaciervos. Son estos los "agudos serrijones" que Machado vea y cantaba desde el Mirn o Valonsadero. Y ms al Sur de stas, otra zona de pinares, sabinas y robledales (Navalcaballo, Quintana Redonda, etc.) en transicin al campo cerealista de Gmara, toda ella incluida en el Sexmo de Lubia. A travs de los viejos diplomas se comprueba que la instalacin humana de los inmigrantes castellanos tuvo un sentido racional y que se hizo, en su mayor parte, a lo largo de los cursos de agua. De ah que cartografiando el terreno comunero a la vista de los datos del Padrn de 1270, se constat que el nmero de aldeas es superior en la orilla izquierda del Duero que en la derecha, por el mayor nmero de ros y riachuelos que permitan ampliar la zona habitable por medio del regado. Ya es sintomtico que la ocupacin del espacio forestal del Noroeste se hiciese mucho ms lentamente que el de las tierras de regado, porque el bosque dispersa al hombre y tiende a instalarlo en la periferia. As, Duruelo, Salduero, Abjar, Covaleda y Vinuesa eran (todava en el siglo XIII) aldeas muy pequeas, que oscilaban entre 3 y 11 vecinos, con la sola excepcin de la ltima, que alcanzaba los 24.

  Vinuesa

Otro rasgo importante es el inverso, o sea, el de la despoblacin. Puede decirse que la despoblacin es un fennemo crnico a lo largo de la Historia, segn los estudios de Cabrillana. Tema distinto son los motivos de la misma. Comparando (en nuestro caso) ese Padrn de 1270 con el Censo de Poblacin de la Corona de Castilla en 1594 (Archivo de Simancas), se comprueba que en el espacio de 324 aos han desaparecido 70 aldeas, es decir, casi una tercera parte. Aunque parezca duro decirlo, ello es lgico, una vez desaparecidas tambin las razones histricas de su subsistencia, y que de subsistir en el siglo XVI hubieran resultado antinaturales, porque no eran anlogas las condiciones, los medios de vida, los factores econmicos, la tecnologa, etc. del siglo XIII comparadas con las del siglo XVI. Desaparecen 70 aldeas, cierto, pero en el entretanto se ha efectuado una concentracin del poblamiento que, demogrficamente, ha hecho aumentar la poblacin.
La explotacin del bosque (iniciada tmidamente en el siglo XIII y con ms rigor en el XIV) modific positivamente la habitabilidad de la zona pinariega del Noroeste, que en censos de promedios del XVI (en cotejo con el Padrn del XIII) era sta:

-Salduero pasa de 3 vecinos a 112
-Abjar, de 9 a 132
-Duruelo, de 6 a 120
-Covaleda, de 11 a 183
-Vinuesa, de 24 a 352

Como se ve hay aqu una muy til leccin de geo-historia para problemas de hoy.
Naturalmente, la sede del gobierno y administracin de la Comunidad radicaba en la cabecera de la misma (es decir, en la villa de Soria) pero compartida con las cabezas de los Sexmos, y aun por los propios Concejos aldeanos, que tienen tambin su personalidad. Para no incurrir en excesos de medievalismo, vamos a dar un salto hasta el siglo XVIII (poca ya poco representativa del inicial estilo y espritu comunero) a fin de que se vea cules fueran an los funcionarios, magistrados y cargos del gobierno de la Villa y la Tierra en ese momento.
Se compona la "Iuncta" de la Comunidad y Universidad de la Tierra de un procurador sndico general, cinco procuradores especiales de los cinco Sexmos, un fiel, un abogado asesor y un escribano. Cada Sexmo (subdividido en cuadrillas) elega, mediante votacin general y por dos aos, a su procurador especial, que obligatoriamente habra de ser vecino de alguna de las aldeas de la cuadrilla a quien tocaba la eleccin, alternando stas entre s. La eleccin del procurador sndico general se haca por los cinco Sexmos (tambin por un perodo de dos aos) pero alternando as mismo, de modo que al cabo de diez aos haba recorrido el turno por los cinco Sexmos, volviendo a empezar de nuevo. Tal era el entramado de la Junta o Concejo comunero, porque ya el fiel, el asesor y el escribano (como oficios "tcnicos") eran slo de nombramiento de los procuradores. Ahora bien, el procurador sndico general y el fiel asistan, a su vez, a los "ayuntamientos" de la ciudad, teniendo en ellos voz y voto activo en todo, pero de ninguna manera confundindose con el Concejo urbano, que era una institucin distinta del "Concejo" de la Comunidad.
« Última modificación: Noviembre 30, 2010, 17:40:35 por Maelstrom » En línea
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« Respuesta #1 : Enero 23, 2010, 21:54:59 »


El Cdigo a aplicar (y en consecuencia, la Ley a cumplir) era el Fuero de 1256, con sus sesenta y tantos Ttulos, vigente en toda su integridad a lo largo del Bajo Medievo y gran parte del siglo XVI. Pese a la codificacin general (iniciada en el siglo XIII con la recepcin del romanismo en el Derecho y proseguida por los Reyes Catlicos, Austrias y Borbones) todava en el siglo XVIII estaban vigentes muchas disposiciones del Fuero, en especial las relativas a la propiedad comunal, y a otras de Derecho Civil Privado como sucesiones y "ab inestatos" (Ttulos 28, 35, 36, etc.). Es, en efecto, constante la observancia de las leyes relativas a montes, dehesas, montaneros, cortas, prados, mieses, molinos, riegos, etc. siempre en beneficio comn. Incluso cuando algn Ttulo como el cuarto, relativo a las dehesas de pasto de las aldeas (es decir, a bienes "concejiles"), protege las mismas, no deja de advertir, a rengln seguido, que se prohibirn nuevos acotamientos de pastizales, aunque sea en heredades aldeanas, "ca los pastos deven ser comunales a todos los veinos" sin distincin. Lo que esto significa en una traduccin econmica del tema, se aprecia en el desarrollo de la ganadera local o "estante", y an ms en la transhumancia de los ganados de la Mesta, mediante el saneado expediente del "arrendamiento de hierbas". Recurdese que Soria era uno de los pastaderos terminales de la emigracin veraniega de la poderosa Mesta, particularmente en los altos valles del Sistema Ibrico (Urbin, Hoyo Bellido, Collado Grande, Pea el Prado, etc.). Datos del siglo XVI (extrados de Simancas) evalan concentraciones de reses impresionantes: 12000, 16000, 20000 y hasta 24000 cabezas de ganado lanar en aldeas del Sexmo de Tera, y, aun ms, en otras dos pequeas Comunidades distintas a la de Soria (pero hoy en su actual provincia), como Yanguas y San Pedro Manrique (o San Pedro de Yanguas).

Yanguas

Bajando hacia el Sur, las otras dos grandes Comunidades de Villa y Tierra son las de vila y Segovia, Comunidades que eran (en cierto sentido) gemelas. Las dos son el resultado de una planificacin real de Alfonso VI, que encomend a su yerno Raimundo de Borgoa, el cual se limit en principio a la restauracin de las cabeceras de Comunidad, en este caso las dos ciudades. Lo dems era ya labor de las propias ciudades, que materialmente se fueron creando su "Tierra" y organizndola. En el caso de Segovia, la colonizacin del trmino se hizo por etapas. En un primer momento (fines del XI y comienzos del XII) se limit a la tierra llana y valles de la Sierra asignados en el repartimiento real, aprecindose tambin (como en Soria) una doble influencia: navarro-aragonesa, en los das de dominio de Alfonso I "El Batallador", con huellas claramente vasconas y aragonesas en la toponimia rural (Aragoneses, Ochando, Anaya, Gmez Naharro) y claramente castellana, con notas tambin galaico-leonesas (Gallegos, Bembibre, etc.).
La aldea y aun la aldehuela es el tipo ms frecuente de asentamiento de pobladores, muchas con el nombre del mismo (aldea de Sancho Gmez, de Esteban Ibez, de Martn Muoz, etc.). La delimitacin o frontera con otras Comunidades (Seplveda, Cullar, Coca, Pedraza, vila) no tuvo dificultades porque se constituyeron a la vez.
Pero este espacio territorial no bast a la vitalidad segoviana, que desbord la cordillera, avanz por el amplio espacio de matorrales y jarales del pie de monte meridional serrano y lleg nada menos que hasta el Tajo, el ro que en el siglo XII fue la nueva frontera con el Islam. Es este uno de los captulos ms sugestivos y singulares de la actividad colonizadora de una Comunidad en la Edad Media, sobre todo teniendo en cuenta que Segovia "arroll" materialmente los trminos de la pequea Comunidad de Madrid, que comenzaban en la divisoria de la Sierra (como hoy lo estn las dos provincias) hasta casi establecer un cerco a la villa del oso y del madroo. Segovia empez por ocupar los puestos o pasos de la cordillera, construyendo en ellos albergueras y mesones, y hasta custodindolos militarmente con guarderas de las milicias concejiles y comuneras. Incluso Segovia (en esta expansin surea durante el XII) lleg a las vegas del Tajo, rebasando el ro, en una colonizacin de doble carcter: militar, por cuanto se hizo cargo de una serie de antiguos castillos o fortalezas califales en la frontera de este ro (Olmos, Canales, Calatalifa, Alcal, etc.), defendindolos bravamente de las acometidas de almorvides y almohades; y pastoril, por cuanto la cabaa segoviana pastaba con sus reses en las confluencias del Jarama y del Sesea con el Tajo, es decir, al Oeste (y muy cerca) de Aranjuez. El resultado de ambas actividades fue ocupar el espacio Norte de Madrid (que legalmente tena concedido por los reyes desde 1152, a partir del puerto del Barraco, actual Alto de los Leones) y llegar a fijar unas mojoneras que rozaban casi el casco urbano de Madrid, por cuanto se fijaban en Boadilla del Monte, Alcorcn, Pozuelo, La Zarzuela, Fuencarral y Alcobendas, que eran pequeas aldeas en aquella poca. Segovia pobl y coloniz, por tanto, estas tierras, a las que denomin Sexmos de Manzanares y Valdemoro. Madrid protest. Y los reyes Fernando III, Alfonso X, Sancho IV (como arbitros en el litigio) no resolvieron nunca el contencioso, quedndose "ente Pinto y Valdemoro", y decidiendo que el primero de los Sexmos revertiese a la corona con el nombre (que an perdura) de "Real de Manzanares".



Esta primera desintegracin del territorio comunero (que, en honor a la verdad y desde un punto de vista jurdico, era poco ortodoxo) fue seguida (en el siglo XV) de otras ms graves, como la asignacin de parte del Sexmo de Lozoya a la Orden Cartujana (que alz el monasterio del Paular) y tambin de parte del Real de Manzanares y de Casarrubios a los servidores de los Reyes Catlicos Andrs Cabrera y Beatriz de Bobadilla, ennoblecidos con el ttulo de Marqueses de Moya. Termina as la etapa medieval de la Comunidad segoviana, que organiz, hasta ese momento, su territorio en 12 Sexmos, denominados de Posaderas, Santa Eulalia, San Martn, Cabezas, San Milln, Lozoya, San Lorenzo, Trinidad, Casarrubios, El Espinar, Valdemoro y Manzanares. Las aldeas de los mismos eran quizs un poquito ms grandes que las sorianas, pues censos aislados de los lugares de "aquent sierra" (de hacia 1300) permiten conocer un vecindario de oscilaba entre los 20 y 30 vecinos en Navares, Caballar, Lagunillas, etc., entre 80 y 100 en Sotosalbos y Villacastn. Un cuaderno de la poblacin tributaria de la Comunidad de 1466 (referido slo a diez Sexmos) totaliza un conjunto de 2500 vecinos, distribuidos en 158 pueblos y sin la capital. La densidad del poblamiento era muy irregular. Mayor en los Sexmos de la tierra llana, y menor en los de la serrana; la del Sexmo del valle del Lozoya no pasaba, por ejemplo, de dos habitantes por km2.
Los recursos econmicos que un tan vasto espacio brindaba a la Comunidad eran mltiples, pero preciso es diferenciar zonas. La Tierra llana, desde muy pronto conoci un relativo desarrollo agrcola de secano: cereales, viedo, e incluso algn olivar (cosa chocante) en Escalona de Prado. Los pinares de las tierras arcillosas que se dilataban hasta Portillo y Olmedo, tambin fueron objeto de una explotacin manifestada en los ordenamientos locales como los de Carbonero el Mayor. En las aldeas de la vera de la sierra (desde Sotosalbos a El Espinar) y en los valles serranos, la abundancia de aguas por su mayor pluviosidad permiti la irrigacin de mieses y excelentes prados naturales para el ganado estante. Sin embargo, lo ganadero fue el gran nervio de la economa de la Comunidad, sobre todo en relacin con la Mesta. No es necesario insistir mucho en cuanto a esto, sobre todo conociendo la mdica cifra del montazgo del XIII (2 ovejas de cada 100) para juzgar el nmero de reses que pastaban en los valles serranos, y el hecho de que Segovia (capital comercial de la lana) fuese tambin "audiencia" de los conflictos pastoriles.
Ya en la Edad Moderna, la desintegracin del territorio comunero prosigui a lo largo de los siglos XVI a XVIII, mediante la constitucin de Patrimonios Reales emplazados, preferentemente, en Sexmos serranos; as, cuando Felipe II desamortiz varias dehesas para construir el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, con su complejo monstico-palatino. O cuando Felipe V se prend del encanto del valle de Valsan para alzar el Real Sitio de San Ildefonso (o La Granja) con sus versallescos jardines, deshaucio definitivamente consumado con Carlos III en 1755...
Pero el rodillo ms cruel de todos fue el de las Leyes Desamortizadoras del siglo XIX, paradjicamente dictadas por gobiernos liberales y progresistas (y cuyos nefastos resultados slo se conocen en lo relativo a los bienes de la Iglesia) que despojaron a la Comunidad segoviana de cuantiosos aljares, pastizales y pinares, por un volumen de 35227390 reales (de entonces), algunos de los cuales, como el pinar de Valsan, cayeron luego en manos de una compaa belga de maderas. Favoreci tambin la desintegracin la nueva ordenacin provincial de 1833, que asign el Sexmo de Lozoya a la moderna provincia de Madrid y parte de el de El Espinar a la de vila. Y el golpe de gracia, en fin, fue el de la extincin total de la Comunidad en 1837, sustituida (para lo que quedaba) por una "Junta de investigacin y administracin de bienes" creada en virtud de la Real Orden de 4 de junio de 1857, y presidida por el alcalde constitucional del Ayuntamiento de Segovia. A esto vino a parar la poderosa y ocho veces centenaria Comunidad de Villa y Tierra de Segovia: a un negociado municipal, con ventanilla, papeleo, plizas y colas.
Por lo que respecta a la Comunidad de Villa y Tierra de vila, su similitud con la segoviana es casi total, salvo en lo del asedio a Madrid. El trmino comunero ms antiguo comenz emplazndose por La Moraa, es decir, por las tierras llanas al Norte de la ciudad, en frontera con la ms septentrional Comunidad de Arvalo; sigui con los amplios pastizales del "Campo Azlvaro" (frontera con la Comunidad de Segovia) que qued, sin embargo, sometido a un rgimen de "compas cua" o comunidad de pastos entre ambas, o sea, un "intercomunal"; y se adentr en las vegas del llamado (en documentos latinos) "Vallem Abulensem", Valle de Ambls en castellano. La toponimia demuestra que la masa dominante de poblacin rural proceda de la Castilla del Norte (tierras de Burgos y Lara), de la Extremadura soriana (Covaleda), de los Cameros riojanos, de Galicia y Len, y de los inevitables enclaves de navarros y aragoneses de la poca de dominacin de Alfonso I de Aragn, instalados (como en todos los sitios) en pequeos ncleos del tipo aldea.

Gredos

Pero la Comunidad de vila (al igual que la de Segovia) se incorpor tambin todas las serranas meridionales, con sus mximas cotas y grandes sistemas orogrficos (en documentos de 1195 y 1205 se denomina "Serram Maiorem a Gredos), as como las templadas y frtiles zonas del Valle del Titar y la Vera, tan distintas climticamente de la crudeza ambiental de parameras y serranas. Por este espacio Sur, la frontera de la Comunidad lind con los trminos de Escalona y Talavera (ya en el Reino de Toledo) y lleg igualmente hasta el Tajo; as como por su flanco Oeste hubo de tener conflictos con los trminos de Bjar, Alba de Tormes y Plasencia, tres "comunidades" de la Extremadura leonesa, porque tambin el Reino de Len (del Duero abajo) tuvo su rgimen comunero (siendo ste menos conocido an que el castellano).
vila organiz este enorme espacio (cuyo eje mayor, de Norte a Sur, sobrepasaba los 100 kilmetros) en siete Sexmos, denominados de San Juan, Covaleda, San Pedro, Santiago, Serrezuela, San Vicente y Santo Tom, subdivididos a su vez en unidades menores llamadas "collaciones", que agrupaban un conjunto de aldeas bajo la jurisdiccin de un "Cabildo" de pueblos, como una institucin distinta a la del Concejo de cada uno, segn nos dice un Ordenamiento de 1330.
Prescindimos (para abreviar) de la Moraa y el Valle de Ambls, de signo predominantemente agrcola, para fijarnos especialmente en lo serrano (es decir, Gredos y aun la misma paramera), as como la ultra-sierra y territorios ribereos del Tajo, por el enorme esfuerzo que supuso la colonizacin de la serrana, que en el siglo XII era una tierra salvaje y abrupta, llena de bosques (pino, roble, castao, encina), jaras y matorrales, fieras y venados. De ah que en un primer momento la explotacin econmica de lo serrano fuera preferentemente pastoril, segn sigue demostrando an la terminologa de nombres y lugares de tales zonas, abundantes en topnimos como "majadas", "rozas", "lastras", "navas", "manchos", "guijos", "porquerizas", etc. Por eso su verdadera colonizacin no comenz hasta finales del siglo XIII y principios del XIV (entre 1275-1304), mediante la cesin por parte de la Junta comunera de trminos para que se repoblasen y labrasen multitud de "navas", como Las Navas, Navamuoz, Navalosa, Navatalgordo, Navarredonda, Nava el Puerco, u otros asientos de pastores (como El Berraco, Tacn, etc.), navas que acabaron siendo verdaderos pueblos. Esto irrog la necesidad de roturaciones de comunales para cultivo, que vila autoriz con moderacin, trasvasndolos a la condicin de "propios" de las nuevas aldeas. Pero ante la desmesurada apetencia de tierras, que mermaban el patrimonio comunero, vila tuvo que frenar. El hecho fue denunciado a la realeza, y Alfonso XI (rey enrgico y gran organizador) hubo de disponer, bajo severas penas, la devolucin de muchos comunales abusivos a su funcin fundamental de pastos y a su carcter comunero.
La desintegracin del mismo, en los tiempos medios, comenz por las zonas ms meridionales y alejadas de la cabecera (es decir, el Valle del Titar) donde la riqueza era mayor, y las aldeas del mismo (Colmenar de las Ferreras de vila, Candeleda, etc.) pronto alcanzaron el privilegio de "villazgo", es decir, el de ser villas por s, sin sujecin a la Comunidad, e incluso (como en el caso de Ladrada) constituyndose en Comunidad independiente. Dato que nos hace pensar que la gran tentacin de la riqueza (personal o colectiva) es, por una parte, insolidaria, y por otra (paradjicamente) creadora de nuevas empresas.



Esta Castilla comunera no se limit al mbito de su Extremadura, sino que se irradi por la nueva Castilla del viejo Reino de Toledo, creando a su vez Comunidades de Villa y Tierra en Guadalajara, Molina de Aragn, Madrid, Atienza y Cuenca. Sealemos, adems, que las Comunidades de Villa y Tierra se extendieron al vecino Reino de Aragn, surgiendo as las de Teruel, Daroca, Albarracn y Calatayud. De este modo, por tierras de Castilla y del Bajo Aragn todo un rosario de Comunidades constel un amplio espacio de la geografa peninsular, con un sistema de ordenacin, explotacin y gobierno de sus Tierras sumamente peculiar.
Ahora bien, fcilmente podr comprenderse que una Institucin de tan larga vigencia en el tiempo no permaneci inclume, sino que evolucion, se transform y aun adulter al correr de los siglos, aspecto no contemplado por los apologistas de aficin, anclados en un slo momento y modelo nico.
Los motivos fueron mltiples, y algunos (tal la desintegracin de sus territorios, por decisiones de la realeza) se han expuesto en los casos analizados. Los reyes (creadores o promotores de las mismas) fueron tambin sus deshacedores. En todo caso, las Comunidades siguieron sirviendo a los fines del Rey (Estado) en orden a una accin administrativa, ya que sus marcos territoriales lo fueron a su vez de aplicacin fiscal (tributacin, empadronamiento, etc) y judicial.
El auge del rgimen seorial (tan exacerbado, sobre todo a partir de la instauracin de la dinasta Trastmara) contribuy tambin al traste de la integridad territorial comunera, al erigirse seoros no slo sobre las cabezas de Comunidad (Seplveda, Cullar, Coca, Fuentiduea, Montejo, Yanguas, Almazn, San Pedro Manrique, etc.) o sobre las aldeas de sus territorios, sino que incluso hay Comunidades, como la de Haza, que probablemente se configuran ya bajo un rgimen de seoro (los Haza), seores de la villa desde mediados del siglo XII. El caso que mejor conocemos es el de la Comunidad de Villa y Tierra de Peafiel, algunas de cuyas aldeas (emancipadas de la cabeza como "villas eximidas") plantearon a sta pleitos sin cuento desde el siglo XV, al pretender seguir participando en la "comunidad" de pastos y leas, permaneciendo, jurisdiccionalmente, al margen, y por tanto sin obligaciones comunales.
El trasiego de las mismas (en operaciones de donacin o venta) tampoco fue infrecuente; la Comunidad de Portillo (con sus 17 aldeas) pas a depender no ya de un Seor, sino de la ciudad de Valladolid, por donaciones de Alfonso X (en 1235) y Alfonso XI (en 1325), aunque ms tarde se emancip otra vez, pero para volver a caer (definitivamente) en el Seoro de los Condes de Benavente. Ms drstica fue an la suerte de la Comunidad de Ucero, que el 20 de marzo de 1302 fue vendida al Obispo de Osma por los testamentarios de Juan Garca de Sotomayor, es decir, en una mera operacin de particulares.
Otra de las causas de estas transformaciones fue la evolucin de los grandes Concejos urbanos hacia "Regimientos oligrquicos", que rompieron con la igualdad originaria de las aldeas, convirtiendo las cabezas de las Comunidades en autnticos "Seoros urbanos", ordenadores a su antojo de la Comunidad y su patrimonio. Es significativo a este respecto el ejemplo de la ciudad de Soria, pese a sus Fueros, leyes escritas o consuetudinarias. En la segunda mitad del siglo XVI, la ciudad se erigi en controladora absoluta del patrimonio forestal de la Comunidad, y las regulaciones de su Concejo o Ayuntamiento sobre la materia tan radicales (tenemos la comprobacin del hecho por el testimonio de 43 aldeas en 73 casos) que no haba pueblo que se atreviese a efectuar cualquier labor en los montes comunes (y aun propios), como limpias, cortas, desbroces, etc., sin previa licencia del Concejo urbano.
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« Respuesta #2 : Enero 23, 2010, 22:12:35 »


Una tercera causa de la quiebra del sistema es, evidentemente, la econmica. El socilogo Helmut Scheck ha postulado que el colectivismo produce una mentalidad nada propicia al desarrollo econmico y a la modernizacin. Es cierto que las formas colectivistas de organizacin, explotacin y propiedad del suelo (como nica fuente de riqueza conocida o predominante) se han dado en etapas histricas o muy primitivas (la Protohistoria) o de notable rudeza (la alta Edad Media). Pero en otros casos (y esto hay que hacerlo notar) han infludo circunstancias diversas, como la abundancia de tierras, montes y bosques y la precariedad de poblacin para explotarlas, o el predominio de lo ganadero sobre lo agrario, porque el medio geogrfico as lo impona.
En el caso de nuestras Comunidades estos factores fueron determinantes (con el paso del tiempo) para evoluciones efectuadas en el seno de ellas mismas, sin necesidad de presiones reales, seoriales o urbanas. Se comprende que (dentro del amplio marco geogrfico de las Comunidades) las reas de sierra (de gran altitud, fras, estriles y con predominio del monte y el bosque) permanecieran ms o menos fieles a sus orgenes. No as en otras en que el medio geogrfico ofreca posibilidades de otro tipo. Tambin el caso que mejor conocemos es el de la Comunidad de Medina del Campo, cuyo Sexmo del Monte (que durante los siglos XIII y XIV haba sido capaz de apacentar miles de cabezas de ganado ovino) evolucion en el siglo XV hacia el cultivo de la vid, con la subsiguiente roturacin de montes y pastizales, y la "ruptura" (por motivos econmicos) de la primitiva unidad y cohesin de la Comunidad, al segregarse muchas de las aldeas de su jurisdiccin, convirtindose en villas "per se", mediante el correspondiente privilegio de Villazgo (pagado, naturalmente, con los rendimientos del vino), segregacin iniciada (ya en el siglo XVI) por La Nava (1559), prosiguiendo La Seca y Villaverde (1626), Rueda (1656), Rodilana (1674) y Pozldez (1721), es decir, uno de los espacios vitcolas ms apreciados de Castilla, con sus famosos vinos, an llamados de "Tierra Medina".
A la hora, pues, de valorar las Comunidades de Villa y Tierra habr que huir tanto de los ditirambos idealizadores de sus mejores tiempos como de los elegacos lamentos sobre su decadencia (que en ocasiones podrn justificarse, y en otras no) comprendiendo el devenir de las cosas, sobre todo de aquellas que se corresponden con orientaciones nuevas en el curso de la Historia, por imperativos de progreso y evolucin econmica.

II-Concejos abiertos
 
En Castilla, quedan multitud de testimonios documentales sobre el Concejo abierto (la asamblea general de vecinos donde se dirimen las cuestiones de inters) en fechas en que los Concejos abiertos han sido suplantados por los "regimientos" o primeros Ayuntamientos. No creemos que esto autorice a una valoracin negativa o despreciativa del tema: la pervivncia es indicio de que, para muchas cuestiones, el Concejo abierto segua siendo vlido. Forzosamente, hemos de presecindir de muchsimos datos, para ofrecer tan slo dos.
En 1514 (pcoa en que regimientos y corregidores o representantes del Rey en los municipios, estaba ya consolidada) el Concejo comunero de Fuentiduea an se compona de sus dos alcaldes populares, de los 21 representantes de cada aldea de la Comunidad, de otros 21 representantes de cada una de las aldeas, y de los vecinos que hubieran querido acudir, que es lo que, (agudamente) expresa el documento al decir "estando todos ayuntados en el pueblo" . Ms singular es an (por ms moderno) el caso del Concejo de Curiel, cuyo "Libro de acuerdos", comprensivo de los aos 1612 a 1620, nos ilustra ampliamente sobre el tema.
Dentro de su menduo localismo, no poda sosprecharse que, entre su endiablada letra y su recia prosa campesina (prodigio, a su vez, de un castellano administrativo lleno de belleza y fuerza) pudiese encontrarse tan cumplido acopio de datos sobre la institucin, mejor conocida en su etapa medieval (ms pura) que en la moderna.

El castillo de Curiel

Curiel, en esa poca, era una villa del Seoro de los Duques de Bjar, lo cual quiere decir que en la designacin de los oficios de Concejo y justicia, iba a estar matizada por el Seor jurisdiccional. Pero esto sucedera tan slo (y con matizaciones) en los "ayuntamientos", no en los "concejos". En los primeros, efectivamente, tanto si eran "ordinarios" como "extraordinarios", la presencia del Seor se hara sentir en el corregidor, su teniente y el alcaide de su fortaleza; no en la de los dos regidores de la villa (propuestos en terna por los vecinos al Seor) y menos an en la de regidor y procurador de las aldeas, propuestos al "ayuntamiento" de la villa (sin intervencin del Seor) en un turno anual y rotatorio, por los vecinos de la aldea correspondiente.
Por que Curiel (hoy Curiel de Duero) se configuraba institucionalmente como una Comunidad de Villa y Tierra surgida en los lejanos das de la repoblacin de la frontera del Duero, bajo la gida de los Condes de Castilla. Curiel y sus aldeas (San Llorente, Corrales, Valdearcos, Iglesia Rubia, Bocos y Roturas) vena viviendo desde el siglo XI (y en forma comuniega) de los montes, pastos y labranzas del hoy llamado "Valle del Cuco".
Ya es signiticativo que ese trmino de "Roturas" aplicado a una aldea para indicar viejas roturaciones, y an ms que en la modesta herldica aldeana figure el roble como motivo parlante de los escudos concejiles de Valdearcos y San Llorente. A comienzos del siglo XVII la poblacin absoluta de la Comunidad se elevaba a 521 vecinos, de los cuales correspondan 295 a la villa, y 226 al conjunto de las 6 aldeas.
Pues bien: la forma comunal comienza a erosionarse en el siglo XVI avanzado, hecho apreciable en el texto que se comenta, en el que hay ya una fusin de "Comunidad" y "Ayuntamiento", al tratarse indistintamente en los ltimos tanto temas comuneros como estrictamente de la villa o concejiles. Sin embargo, la representatividad de las aldeas en lo que, con terminologa actual, llamaramos permanentes ("ayuntamientos ordinarios") est clara y bien equilibrada en las personas del regidor caadero y del procurador general de las mismas. Slo, no obstante, en los "concejos abiertos" la temtica es infinitamente ms comuniega que local, pese a que el predominio de asistentes sea mayoritariamente de vecinos de la villa. Y (esto es lo ms sabroso) la perduracin del Concejo abierto en una poca en que prcticamente ha desaparecido de las ciudades y grandes villas, absorbido por el regimiento, pero no en los medios rurales, en los que su razn de ser y su arraigo secular impedan su total suplantacin. As, en nuestro caso, junto al pequeo regimiento o ayuntamiento local coexiste la vieja institucin del Concejo abierto, claramente diferenciado en todo de ste. Mientras los regidores celebran sus reuniones a cobijo ("En la villa de Curiel y Sala del ayuntamiento della y su Tierra"), los Concejos abiertos lo siguen haciendo al aire libre, a son de campaa taida y por pregn. Leamos el comienzo del acta de uno de estos concejos: "En la villa de Curiel y plaza pblica della, debaxo de los soportales donde se acostumbran a hacer los concejos abiertos y juntas pblicas generales, a 18 das del mes de agosto de 1613, se hizo concejo abierto a son de campana taida y por pregn de pregonero pblico, sign que ellos tienen de costumbre de se juntar para hacer concejos abiertos...". Mientras los regidores eran, o nombrados por el Seor o representantes del pueblo, en los concejos abiertos "era todo el pueblo"; "Y ansimesmo (dice el acta en cuestin) se hallaron al dicho concejo presentes ms de ciento y cinquenta vecinos".



Los temas tratados versaban, naturalmente, sobre cuestiones rurales que afectaban a la Comunidad en su desenvolvimiento econmico; montes, pastos y ganados; semillas, barbechos, cosechas y aradas; riegos y molinos; repartimientos y suertes de aprovechamientos forestales, etc. Pero tambin se tocaban puntos muy diversos. En agosto de 1613 el Concejo abierto decidi sobre el pleito que un vecino haba puesto a la Villa y Tierra, alegando su condicin de Hidalgo, para as eximirse de tributaciones y cargas concejiles y comunales. Los reunidos en Concejo (tras un intercambio de puntos de vista) decidieron someter a votacin la decisin a tomar: 19 se opusieron (es decir, eran partidarios de que se abandonase el pleito y se le reconociese la hidalgua) y 131, por el contrario, se decidieron a favor de la continuidad del pleito.
Cundo acabaron definitivamente los Concejos abiertos? Parece que con el absolutismo borbnico del siglo XVIII. El descenso demogrfico de la Comunidad de Villa y Tierra en esta centuria es ilustrativo: Curiel y sus 5 aldeas (se ha despoblado ya Iglesia Rubia) han perdido en 1752 el 50% de su poblacin. La villa incluso ms, el 150%. En esta coyuntura, los "Ayuntamientos constitucionales" del liberalismo uniformista del siglo XIX (a quien le daba lo mismo una feligresa gallega o una aldea vascongada que un Concejo castellano) acabaron por liquidar la institucin.
Y as, paradjicamente, en nombre de la clsica triloga de "Libertad, Igualdad y Fraternidad", el siglo XIX acab con el Concejo abierto de las villas y aldeas castellanas, no slo en lo poltico-institucional, sino en lo econmico, al deshacer adems su patrimonio comunero en virtud de las leyes desamortizadoras.
 
III-Hermandades forestales y de pastos
 
La tendencia a la asociacin (siempre con un mvil de naturaleza econmica) aparece asimismo en otras instituciones populares castellanas, cuya denominacin vara, aunque (generalmente) la ms usada sea la de "Hermandad". Estas Hermandades no tienen nada que ver con las ms conocidas de tipo poltico y finalidad policaca o de orden pblico, concertadas en muchas ciudades y villas castellanas en el Bajo Medievo.
Nos informa de una de ellas un interesante pleito conservado en el Archivo de Simancas y fechado en 1482. Es una institucin nacida del auge forestal del espacio Noroeste soriano y su continuacin burgalesa. Se trata de la "Hermandad de los Pinares", tambin llamada "Concejos del Pinar", integrada por dos aldeas de la Comunidad de Villa y Tierra de Soria (Duruelo y Covaleda), y 5 de la Merindad burgalesa de Santo Domingo de Silos (Quintanar, Canicosa, Regumiel, Vilviestre y Palacios de la Sierra). Canicosa parece ser el lugar de celebracin de las "iunctas" o asambleas de la Hermandad, a las que asistan (como procuradores de cada aldea elegidos por votacin) uno o dos miembros, que a veces podan ser los propios alcaldes de cada concejo aldeano. Desde luego, la institucin era ya vieja a fines del siglo XV; por cuanto en el pleito que nos informa se alude a que su documentacin y archivo (privilegios, cartas, ordenanzas, libros de contabilidad, etc.) haba perecido en los revueltos das de Enrique IV (1545-1474); y testigos muy ancianos declaraban que la recordaban en su niez, lo que nos retrotrae a los comienzos de esa centuria, cuando menos.
La Hermandad de Pinares (evidentemente) es una muestra de la explotacin de bienes comunales (en este caso, el bosque) en lo que pudiramos llamar rgimen de Cooperativa interconcejil, que transformaba y comercializaba sus maderas directamente, transportndola mediante una carretera propia (de la que hay datos referidos al siglo XIII), con la que llegaba hasta Burgos, Palencia, Olmedo, Valladolid, Medina del Campo, Zamora, Toro, Tierra de Campos, Len y Astorga. Es interesante la observacin que hace la parte contraria del litigio (que era la villa de Salas de los Infantes) al referirse a los vecinos de la Hermandad como "omes ricos e cabdalosos". E interesante es tambin que formaran parte de la misma dos aldeas de la Tierra de Soria, sustradas as a sus obligaciones comunera con el conjunto de la Tierra, aunque, pensamos, que lo que explotaran concejilmente fueran sus montes de "propios".

 
                                                                    
Otra Hermandad (de la que tambin tenemos noticias a travs de la documentacin de Simancas, y, as mismo, ninguna referencia bibliogrfica) es la denominada "Hermandad de Camero Nuevo", y las ms de las veces "Hermandad de Pineda", por ser esta ltima un monte "dehesa" comn de todos los lugares que la integran. Se trata de una asociacin para el aprovechamiento de pastos, compuesta por diversas aldeas enclavadas en la serrana de los Cameros Nuevos (hoy, Logroo o La Rioja, aunque en la poca a la que nos referimos, fines del siglo XV, dentro del mbito soriano), en base a la utilizacin comn de los pastos de los trminos privativos de todas, desde tiempos muy antiguos, segn se dice en un documento del 18 de octubre de 1483. Integrada por once lugares (Ortigosa, Nieva, Torrecilla, Nestares, Castaares, Ribabellosa, Almarza, Pinillos, Gallinero, Pradillo y Villanueva), el funcionamiento y direccin de la misma estaba encomendado a la presidencia de un "alcalde" con facultades de gobierno, administracin y justicia; un "alguacil", agente ejecutivo de la misma; y unos "cuadrilleros" o jefes de sector en que, territorialmente, la Hermandad de divida, que parecen ser seis, a juzgar por los nombres y residencia recogidos en otro documento, fechado el 13 de julio de 1485. La institucin se rega por unas Ordenanzas escritas (documento del 18 de junio de 1485), pero ms que nada por la costumbre y los usos transmitidos generacionalmente. Precisamente, la utilizacind de este monte "dehesa" de Pineda (cuya ubicacin geogrfica se localiza en trminos prximos a la villa de Lumbreras) determin que la Hermandad mantuviese pleito con dicha villa, ya que Lumbreras alegaba que la dehesa en cuestin se encontraba "dentro" de sus trminos jurisdiccionales (documento del 25 de mayo de 1491). La sentencia de la Audiencia Real consisti en asignar a Lumbreras 250 fanegas de labranza desde sus muros hasta el puerto de Piqueras, espacio que amojonaron cuatro vecinos del lugar de San Andrs, de la Tierra de Soria, quedando todo el pasto de la dehesa de Pineda como comunal para los ganados de la Hermandad (documento del 20 de septiembre de 1491).
Por ltimo, es de advertir que la Hermandad no ha desaparecido, todava subsiste con el nombre de "Hermandad de las Trece Villas de la Venta de Piqueras", radicando su domicilio social en la villa de Villanueva de Cameros, una de las localidades citadas en los documentos del siglo XV. Singular caso de pervivencia, demostrativo de que estas intituciones populares (con races de siglos y fundamentos racionales) resisten el paso del tiempo a pesar de los modos y las modas.
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« Respuesta #3 : Enero 23, 2010, 22:23:48 »


IV- La Junta de las Tres Casas (Osma-Gormaz-San Esteban)
 
Otra de las asociaciones populares castellanas poco conocidos (a pesar de que existen muy antiguos documentos sobre ella, publicados ya desde el siglo XIII) es la denominada "Junta de las Tres Casas", compuesta por la ciudad de Osma y las villas de Gormaz y San Esteban de Gormaz, con sus alfoces y Tierras, que, en datos estadsticos del siglo XVI, se compona de casi 1500 vecinos (unos 5400 habitantes), distribuidos en 40 aldeas, de las cuales correspondan a 16 a la Tierra de San Esteban, 11 a la de Osma y 13 a la de Gormaz.
La institucin (en documentos reales de confirmacin del siglo XIII) se hace remontar al Conde Fernn Gonzlez y sus sucesores, pues as lo dice Alfonso X en 1256, cuando afirma que "vi privillegio del conde Ferrn Gonlez, en que les daba fuero de como vesquisen", de forma "que todas estas tres villas sobredichas ovieran una vida e un fuero en paer e en roar e en yaer e en cortar en sus trminos, ass como si fuesen una Villa"; y con anterioridad (1226) Fernando III "El Santo", al dirimir, por pesquisa, ciertas cuestiones internas de la misma, aludiendo al Conde Sancho Garca.

San Esteban de Gormaz

Se trata, como se ve, de lo que pudiramos llamar una "Federacin" de Comunidades, tendente al aprovechamiento colectivo de todos sus trminos, montes y pastos, de acuerdo con el sistema de los usos comunales y de las "comunidades vecinales de pastos y leas" de la Castilla Condal. La antigedad, por tanto, de la institucin (siglo X) no deja de ser notable, mxime cuando incluso supera el estricto sistema comunero de Villa y Tierra (ya de por s, por encima de localismos) para preludiar una organizacin y forma federativas.
Creemos, sin embargo, que esto ltimo no se organiz formalmente hasta el Bajo Medievo, en virtud de unas Ordenanzas elaboradas en la primera mitad del siglo XV por las propias "Casas", si bien recogiendo usos y costumbres muy anteriores, pues algunos de sus captulos sugieren una notoria antigedad muy especficamente castellana, como por ejemplo la oposicin a toda injerencia de la nobleza en asuntos internos de la Federacin (captulo 5), y la resolucin de los conflictos que pudieran surgir entre las "Casas" y sus Tierras "sin pleyto por escripto e sin consejo de letrado", sentenciando los jueces nominados para el caso "sin escripto ni libelo alguno", todo lo cual es un eco lejano (en el siglo XV!) del derecho consuetudinario de las "fazaas y albedros" de la Castilla Condal.
El rgano de gobierno, gestin y administracin de justicia de la Federacin, reunido fijamente a partir de mediados del siglo XV en el lugar de La Olmeda (hoy casi un despoblado cercano a Osma), lo integraban representantes de las tres Comunidades, variando su composicin a tenor del tiempo, pues, de acuerdo con las actas de sus Juntas que se han conservado, pasan de una relativa simplicidad (1433) a una mayor complicacin en el siglo XVI y siguientes. Puede decirse, sin embargo, que nunca faltan los alcaldes (uno por cada Casa) y los correspondientes procuradores de las Villas y de los lugares de sus Tierras respectivas, a los que se incorporan (a partir del XVI) los procuradores de diversos grupos sociales (hidalgos y "comn"). Los asuntos tratados son casi monogrficos, refirindose, en consecuencia, a ordenaciones forestales (cortas, desbroces, etc.), fijacin de pocas de pastoreo y montanera, concesin de dehesas a Concejos concretos que las solicitaren, sealamiento de rozas, apeos y deslindes, etc., amn de la resolucin de los problemas y litigios que pudieran surgir. Pero a partir de la segunda mitad del XV se observa una cierta orientacin a actividades nuevas, como las agrcolas, y sobre todo las relativas al viedo.



La institucin (cuya evolucin, en la Modernidad, no hacemos en aras a la brevedad) tovada estaba vigente a comienzos del XIX, pues Sebastin Miano en su "Diccionario" (1827), al hablar de La Olmeda, se refiere a las Juntas de la misma celebradas en "la Casa de las Tres Jurisdicciones", al paso que Pascual Madoz en el suyo, editado ms de veinte aos ms tarde (1849, para ser exactos) ya tiene que referirse en pretrito "a la Casa en que celebraban sus Juntas los concejos de Osma, San Esteban y Gormaz". Entre una y otra fecha, la nefasta Desamortizacin haba empezado a hacer sus efectos...

V- A modo de conclusin

En suma, las asociaciones populares castellanas, con base siempre en realidades econmicas predominantemente colectivas, aunque tambin privadas, generadoras (a su vez) de instituciones populares de diversas denominaciones (Asambleas o Juntas generales de vecinos, Concejos abiertos, Universidades o Comunidades de Villa y Tierra, Cabildos de pueblos, Hermandades, Juntas, Asocios, etc.) mereceran una mayor atencin, alejada por igual de los ditirambos idealizadores como de las desmititicaciones radicales y generalizadoras, porque aun cuando no representen en vigor algo peculiarsimo (ya que instituciones ms o menos anlogas se han dado en otras reas de la Pennsula Ibrica y de Europa) s configuran una especial manera de afrontar los problemas econmicos, fundamentalmente rurales y campesinos, con un especial acento de castellanidad. Que este asociacionismo se viera conturbado, en el tiempo, por las superestructuras poltico-sociales de cada poca (Feudalismo "strictu sensu" y Seorializacin, Absolutismo Regio, Oligarquas caballerescas y Caciquismos, ventas y desamortizaciones de bienes comunales, concejiles y de propios, Liberalismos Uniformistas, etc.) o por imperativos econmicos de nuevo cuo (agricultura frente a ganadera, privatizacin de la tierra, actividades industriales y mercantiles ms sustanciosas, etc.) es cosa que no debe tender a minimizarlas.
Queda an mucha documentacin por estudiar, en la que las asociaciones populares y sus instituciones correspondientes han seguido y siguen an persistiendo, como la vieja Hermandad de Pineda o la Comunidad de Villa y Tierra de Seplveda, por poner slo dos ejemplos. Habr otros casos de pervivencia que desconocemos.
Frente al mundo "oficial" de todas las pocas, y frente a las presiones de los poderes fcticos, las creaciones del pueblo (dicho sea sin ningn tipo de demagogia barata) han sido siempre fecundas, por verdaderas y autnticas.

VI- Bibliografa y documentacin consultadas

Altamira, Rafael.- Historia de la propiedad comunal. Madrid, 1929.
Astarita, Carlos.- Estudio sobre el concejo medieval de la extremadura castellano-leonesa. Hispania, n 151. CSIC. Madrid, 1982.
Ayuso, Manuel Hilario.- Soria y su Tierra. Madrid, 1904.
Cabrillana, Nicols.- Los despoblados de Castilla la Vieja. Hispania, XXXI, 485 y ss. Madrid, CSIC, 1971, y XXXII, pp. 55 y ss., 1972.
Carle, Mara del Carmen.- Del Concejo Medieval castellano-leons. Buenos Aires, 1966.
Costa, Joaqun.- Colectivismo agrario en Espaa. Madrid, 1915.
Gmez Mendoza.- La venta de baldos y comunales en el siglo XVI. Estudio de su proceso en Guadalajara. Estudios geogrficos, XXVIII, n 109. Madrid, CSIC. Noviembre de 1967.
Gonzlez, Julio.- La extremadura castellana al mediar el siglo XIII. Hispania, XXXV, pp. 265-324. Madrid, CSIC. 1974
Gonzlez Herrero, Manuel.- El elemento popular en la constitucin histrica de Segovia. Estudios Segovianos, XXI. Segovia, 1969.
Higes, Vctor.- Soria y su Tierra en 1624. Celtiberia, n 35, 1968, 1119-126.
Martnez Dez, Gonzalo.- Las comunidades de villa y tierra de la Extremadura castellana: estudio histrico-geogrfico. Madrid, 1983.
Molinero, Jess.- Asocio de la extinguida Universidad y Tierra de vila. vila, 1920.
Nieto, Alejandro.- Bienes comunales. Madrid, 1964.
Represa, Amando.- El Pendn real de Castilla y otras consideraciones sobre el Reino. Valladolid, 1978
Represa, Amando.- La Tierra medieval de Segovia. Estudios Segovianos, XXXI, pp. 5-22.
Rodrguez, Ildefonso.- Historia de Medina del Campo. Madrid, 1903-1904. En especial, la segunda parte.
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« Respuesta #4 : Enero 23, 2010, 22:28:03 »


Gracias por la informacin. Pero la verdad es que sobre el sur castellano faltan bastantes datos. Para empezar habla del "Reino de Toledo" como si hubiera existido tal reino, despus de haber sido taifa musulmana. Reino de Toledo es una recuperacin nominal, puramente en base a dar prestigio a los reyes (por eso de tener baso su poder a la vieja capital visigoda), nunca existi tal reino de Toledo tras su reconquista castellana. Lo que se organiz tras su reconquista fue el territorio de las distintas ciudades, exactamente igual que en el norte. Y en el caso del territorio adscrito a la CIUDAD de Toledo con la particularidad de que al principio haba 3 fueros: uno para castellanos, otro para francos y otro para mozrabes, por la gran cantidad de ellos que haba.

En Cuenca y su Serrana es probablemente es donde ms perviven las explotacin tradicional ligada a esa herencia histrica de las Comunidades de Villa y Tierra. Y ah solo la nombra, igual que Guadalajara. De los Montes de Toledo no se dice nada, que fueron tambien explotados comunalmente por el Ayuntamiento de Toledo hasta la desamortizacin espanola.... etc.
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El estado espaol : estructura caciquil garante de las mayores injusticias que se pueden encontrar en Europa. Castilla: primer pueblo sometido y amordazado por l. Nuestro papel no puede ser echarle encima este yugo a cuantos ms mejor, sino romperlo por fin y librar con ello al mundo de esta lacra.
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« Respuesta #5 : Enero 24, 2010, 23:37:12 »


Tagus, al ser conquistada la ciudad de Toledo y alrededores presenta un panorama jurdico diferenciado del resto como has comentado, por lo que no es raro, que al menos, en historia desde el punto de vista jurdico, se le denomine reino de Toledo, aunque lo ms frecuente es hablar de Toledo sin ms.


Pero te repito, es que entonces no es REINO de Toledo. Es la CIUDAD de Toledo y el territorio directamente administrado por ella.
El denominado como Reino de Toledo no es ms que un ttulo nominal, que abarca a toda la submeseta sur, que luego pas a denominarse Castilla la Nueva y as viene reflejado en todos los mapas y documentos histricos, abarcando tambin las zonas pertenecientes a las ciudades de Madrid, Guadalajara y Cuenca, que tenan a su vez cada una fueros diferentes, y se representaban a s mismas directamente en Cortes de Castilla, igual que Toledo (que por cierto era la segunda en hacer oir su voz en Cortes por detrs de Burgos, y teniendo como vocal el Rey, que se consideraba como el "senor natural" de Toledo por ser la antigua capital visigoda).

As que no, no est bien empleado el trmino.
« Última modificación: Enero 24, 2010, 23:41:00 por Tagus » En línea

El estado espaol : estructura caciquil garante de las mayores injusticias que se pueden encontrar en Europa. Castilla: primer pueblo sometido y amordazado por l. Nuestro papel no puede ser echarle encima este yugo a cuantos ms mejor, sino romperlo por fin y librar con ello al mundo de esta lacra.
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« Respuesta #6 : Enero 28, 2010, 17:14:46 »


Otra Hermandad (de la que tambin tenemos noticias a travs de la documentacin de Simancas, y, as mismo, ninguna referencia bibliogrfica) es la denominada "Hermandad de Camero Nuevo", y las ms de las veces "Hermandad de Pineda", por ser esta ltima un monte "dehesa" comn de todos los lugares que la integran. Se trata de una asociacin para el aprovechamiento de pastos, compuesta por diversas aldeas enclavadas en la serrana de los Cameros Nuevos (hoy, Logroo o La Rioja, aunque en la poca a la que nos referimos, fines del siglo XV, dentro del mbito soriano)


Antes de nada, decirte que es muy interesante lo que compartes, pero creo que debo hacer una aclaracin: Segn el mapa del conde de Floridablanca de 1785 todo el Camero Nuevo, salvo Villanueva y Gallinero de Cameros estaba adscrito al Partido de Logroo, dentro de la provincia de Burgos, que surge (como el resto de las provincias de la poca) en 1718 "Ordenanza de Intendentes de ejrcito y provincia". Antes de esto estaban los Corregimientos (y Logroo tena uno) en una unidad que era el Reino de Castilla (desde el Laudo de 1177 en que pasa de Navarra a Castilla) dentro de la Corona de Castilla. Hubo una reforma en 1810 del desastre de divisin provincial que haba para asignar a Soria buena parte de la actual Comunidad Autnoma. En el Trienio Liberal se crea la nueva provincia, luego se disuelve y en 1833 tenemos la divisin de Javier de Burgos, la actual.
En el siglo XV no se puede hablar de provincias. Estaban los diferentes reinos y seoros de la Corona de Castilla y punto.
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« Respuesta #7 : Enero 29, 2010, 15:46:49 »


"...as como por su flanco Oeste hubo de tener conflictos con los trminos de Bjar, Alba de Tormes y Plasencia, tres "comunidades" de la Extremadura leonesa.."

  Craso  error,Bjar  y  Plasencia  son  comunidades  castellanas,  nada  de  leoneseas,  viene  bien  clarito  en  el  mapa  de  las  Comunidades  de  villa  y  tierra  que  nos  pones  ms  arriba.Es  ms , son territorios  segregados  de  Avila,  o  lo  que  es  lo  mismo,  son  en  origen  Avila.

 
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« Respuesta #8 : Enero 30, 2010, 14:28:59 »


  Un  mapa interesante ,  http://img52.imageshack.us/img52/8695/dibujounf.png  sacado  de  este  trabajo  http://www.ujaen.es/revista/arqytm/PDF/R10_2/R102_2_Monsalvo.pdf
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« Respuesta #9 : Enero 30, 2010, 15:11:07 »


"..en una unidad que era el Reino de Castilla (desde el Laudo de 1177 en que pasa de Navarra a Castilla) dentro de la Corona de Castilla.."

Hombre,  no  nos  quieras  convencer  ahora  de  que  el  territorio  de  la  actual  ca  de  la  Rioja  es  castellano  desde  1177!!.  Ese  es  un  laudo  aceptado  libremente  y  que  no  obligaba  absolutamente  a  nadie.Si Navarra  lo  acept en aquel  momento  es  porque  sencillamente  le  interesaba, le  daba  ms  a  ganar  que  a  perder.Me  hace  gracia  que  algunos  utiliceis  esa  fecha  como  diciendo  que  fue  a  partir  de  ese  momento  que  lo  que  es  la  Rioja  empez  a  ser  castellana.
 Ya  a  comienzos  del  siglo  X,   antes  de  tener  nada    con  Navarra, todo  lo  que  es  la  Rioja  Alta  fue  parte  del  Condado  de  Castilla.Lo  que  es  la  Rioja Baja,    prcticamente  desde  su  reconquista ,   ha  sido  siempre  castellana .Propiamente  navarra  fue  la  Rioja  Media , durante  un  periodo  de  150  aos,  hasta  1076 , que  pas  definitivamente  a  Castilla.
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