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Autor Tema: Los montes Torozos: entre la leyenda y la Historia.  (Leído 11736 veces)
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I- Los montes Torozos: fisonoma y lmites

Entre la Tierra de Campos y la campia de Valladolid, a una altitud media de 820 metros sobre el nivel del mar, se extiende la comarca de los montes Torozos, meseta de naturaleza calcrea y fuertemente erosionada. Los Torozos arrancan en el Suroeste de Palencia y cruzan el Noroeste de Valladolid hasta llegar casi a Zamora.
El gegrafo Pedro Plans Sanz de Bremond describi as la fisonoma de esta comarca:

"Los Montes de Torozos se intercalan entre la Tierra de Campos y la Campia de Valladolid. Son mesas alineadas de NE a SO, que constituyen un relieve residual. Separan los valles del Sequillo y del Pisuerga. Su lmite meridional alcanza el Duero en Tordesillas y se ensanchan paulatinamente. Tienen una altitud que oscila entre los 800-850 metros. La hidrografa es muy pobre. En el interior se forman, temporalmente, pequeos encharcamientos o lavajos de los que parten arroyos. El escaso declive en sentido Noreste-Sureste orienta la red de cursos temporales. Los arroyos han situado sus cabeceras, por erosin remotante, en el centro de la plataforma. En el sector noroccidental de los Torozos (Villalba de los Alcores) se forma el Sequillo. El pramo avanza en forma de espolones entre los valles correspondientes a los cauces secos de arroyos; a ambos lados de cada espoln destaca la cuesta en la que terminan".

Parece ser (o al menos se admite generalmente) que los Torozos son accidentes, aislados por demolicin de los depsitos que les circundaban. Segn el erudito Justo Gonzlez Garrido, esta comarca es una "meseta formada por aislamientos de las masad de terreno que en otro tiempo la rodeaban. Cerros testigos de las alturas lejanas que al final del perodo terciario alcanzara el territorio en virtud de la multisecular sedimentacin que la evolucin de los grandes cursos fluviales posteriores, que an las cercan, han ido operando alrededor, dejndolos aislados en la campia, sobre la que yerguen su horizontalidad." Siguiendo al mismo autor, la comarca que nos ocupa "comienza al SE de Palencia y termina en los alrededores de Tiedra. La parte NO se estrecha marcadamente y luego va ensanchando hacia su mitad. Va experimentando un descenso en su altitud por Trigueros, Corcos, Cigales y Mucientes hasta Fuensaldaa y la gran depresin de la Maruquesa, asomada ya a la ciudad".



En opinin de Gonzlez Garrido, autor de un estudio muy riguroso y hondo sobre Torozos, esta tierra constituye el lomo de la provincia de Valladolid, a la cual cruza enteramente, para hacer una incursin en Palencia. Se embarca en un mundo de metforas y la compara con el lomo o la espina dorsal de la provincia. Se refiere luego, al tratar de la silueta de estos montes, a una isla alzada sobre las aguas del mar. Y al referirse al estrechamiento que hacia el Norte experimentan los Torozos en el pramo de Autilla del Pino (y que alcanza una altitud de 860 metros) lo compara con la proa de un navo. Amplios senos y escotaduras remedan para l bahas y ensenadas, mientras que los valles adquieren apariencia (y hasta empaque) de estuarios y fiordos:

"Las escotaduras que frecuentemente interrumpen la lnea del contorno, forman a veces circos ms o menos amplios, modelados por una concentracin de barrancos pluviales en el espesor de la masa".

La figura de los Torozos no es demasiado irregular. Tiene unos 248 kilmetros de permetro, la mitad Sur se ensancha hasta los 35 kilmetros por 75 de eje longitudinal. La superficie comarcal se sita en torno a los 2000 kilmetros cuadrados. En estos parajes, sometidos al rigor de un clima extremado y seco (37 y -14), se asientan 5 localidades palentinas (Autilla del Pino, Paradilla del Alcor, Paredes del Monte, Santa Cecilia del Alcor, Valoria del Alcor) y 39 vallisoletanas (Adalia, Almaraz de la Mota, Barruelo, Benafarces, Berceruelo, Casasola de Arin, Castrodeza, Castromembibre, Castromonte, Ciguuela, Gallegos de Hornija, Marzales, Matilla de los Caos, Montealegre, Mota del Marqus, La Mudarra, Mucientes, Peaflor de Hornija, Pobladura de Sotierra, Robladillo, San Cebrin de Mazote, San Pelayo, San Salvador, Tiedra, Torrecilla de la Torre, Torrelobatn, Uruea, Valdenebro de los Valle, Vega de Valdetronco, Velilla, Velliza, Villalba de los Alcores, Villn de Tordesillas, Villalbarba, Villanubla, Villasexmir, Villavellid, Wamba). Sealemos, adems, que una serie de municipios tienen parte de su trmino municipal ubicado en los Torozos, aun teniendo fuera de ellos su ncleo edificado: Ampudia, Dueas, Pedraza, Revilla, Torremormojn, Palencia y Villamartn de Don Sancho en la provincia de Palencia; Aguilarejo, Arroyo de la Encomienda, Corcos, Cigales, Cubillas, Fuensaldaa, Geria, Medina de Rioseco, La Overuela, Palacios de Campos, Pedrosa del Rey, Quintanilla de Trigueros, Simancas, Torrecilla de la Abadesa, Tordehumos, San Pedro de Latarce, Trigueros del Valle, Valverde, Valoria la Buena, Valladolid, Villalar de los Comuneros, Villabrgima, Villagarca de Campos, Villaester, Villardefrades, Villavieja del Cerro, Villanueva de los Caballeros y Zaratn en la provincia de Valladolid. A todo estos municipios (siguiendo a Justo Gonzlez Garrido) les consideraremos incluidos con mayor o menor fuerza en la comarca.



II- El nombre de los Torozos

Las explicaciones respecto al origen, fundamento o definicin del trmino "Torozos" no son muy numerosas. Si bien, en determinados casos, bastante peregrinas. No estn claros su origen y significacin, ni en la geografa ni en la historia. No iluminan demasiado las crnicas cristianas, ni las rabes, que son las que aportan (stas ltimas en menor medida) las noticias ms antiguas sobre la comarca. La memoria popular tampoco detalla nada.
Justo Gonzlez Garrido se refiere a algunas interpretaciones:

-Para el riosecano Ventura Garca Escobar, la altiplanicie forma parte de una cordillera de montes que, arrancando del Pirinero, va a terminar en Portugal, cortndose en algunos puntos y ofrecindose dividida en trozos. Y esta circunstancia es la que ha dado origen, por degeneracin, al vocablo Torozos.

-Narciso Alonso Corts pensaba que, con Torozos, podra querer aludirse al adjetivo "torcido". En definitiva, a los retorcimientos o formas tortuosas con los que se desarrollaban (por lo general) los robles y las encinas que poblaban estos montes.

-Teniendo en cuenta que estos montes se internan (por el Suroeste) hasta las proximidades de Toro, no faltan quienes creen que, por una ocurrencia popular, se puedan haber tomado las dos primeras slabas de esta ciudad zamorana. No resulta tampoco muy fundamentado, ni satisfactorio.

Francisco Anton se refiri alguna vez a los topnimos (que parecen moriscos) de "Taraza" o "Tarasa", pero sin aclarar o plantear los motivos o la lgica de esa denominacin, utilizada para la comarca que nos ocupa en algunos documentos del siglo X. Autores antiguos (como confirma Amando Represa en su modlico estudio sobre las comarcas de la provincia vallisoletana) le dan el nombre de Monte Cauro o Cauriense. Y textos del siglo XII diferencian, en la misma comarca, los montes de Torozos de los del Alcor.
Son numerosos quienes consideran a los Torozos formando parte de la que llaman enfticamente "cordillera de los Alcores". Y quienes, al hablar de ellos, les definen como una cadena de Alcores. Es posible que ambas denominaciones se refirieran a extensiones distintas. Y que, con la inclusin de Torozos dentro de la cordillera de los Alcores, terminara por destruirse en binomio. Sin duda, en la lucha gramatical, la denominacin Torozos termin por emerger definitivamente. Diluyendo o soterrando (con su personalidad y su fuerza) no slo el nombre de Alcores, sino otros nombres que coexistan.
Manuel Vallejo del Busto (investigador especialista en el Valle del Cerrato y docto en toponimias y etimologas) aventura lo siguiente: Torozos es una evolucin lingstica que, procediendo del trmino latino "Altarium", deriva hacia los castellanos Autero-Otero-Otor, con significado (en este caso) de colina, cotarro, etc. El prefijo Tor sera una afresis (o supresin de la "o" inicial) de la voz medieval Otor, que aparece como prefijo en algunos topnimos medievales castellanos, tales como Otor-De-Fumos (Tordehumos). Oz, sufijo muy antiguo donde aparece la consonante radical "z" (que es un genitivo especial Euskera-Ibrico?) con el significado castellano de "De". Con dicho sufijo se formaron en la alta Edad Media bastantes apellidos, como Fernndez (de Fernando o hijo de Fernando). Y finalmente "os", sufijo castellano de pluralidad. Como consecuencia de lo cual el significado del topnimo de los montes Torozos sera: los montes de las Colinas o de los Alcores. Alcor (del rabe Al-gor) significa colina, significado tambin del trmino Otor. Con lo que se habra conseguido unir en una sola denominacin las dos denominaciones indistintamente empleadas. Lo que se prestaba, si no a la confusin, s a la falta de precisin.



III- Aspectos que definen a esta comarca

El ilustrado valenciano Antonio Ponz, en su Viaje por Espaa (2 edicin, 1788), describe a los montes de Torozos como una cordillera de lomas no muy elevadas y de valles poco profundos que casi divide a Castilla la Vieja en dos partes y que, "segn dicen", se extiende desde los Pirineos hasta dentro  de Portugal, con cierta elevacin en algunos parajes. Advierte que dicha cordillera no se encuentra, en ese momento de su viaje, "tan poblada ni tan continuada de rboles como se supone haber sido antiguamente, aunque hay trechos que cuentan leguas de espesura, y las plantas son regularmente carrascos, encinas, robles y, en las praderas, fresnos con otros rboles y arbustos".
Ventura Garca Escobar (que hace un canto idlico de la franja montuosa entre Rioseco y Valladolid, a la que denomina "Torozos" o "de Medina") afirma tambin que la altiplanicie forma parte de una cordillero que, arrancando del Pirinero, va a terminar en Portugal.
Ortega Rubio, refirindose a lo que llama "montaas de la provincia de Valladolid", aventura que pertenecen al Sistema Ibrico y, en parte, estn enlazadas al Carpetovetnico. La nica cordillera que para l merece tal nombre es la de los Alcores, que desde el partido de Mota del Marqus entra en el de Medina de Rioseco, donde se encuentra el famoso "Monte de Torozos".
Valentn Picatoste escribe que el terreno comarcal es llano en general, interrumpido por pequeas lomas, en cuyas vertientes se forman muchos riachuelos. Y para l apenas merece el nombre de montaa la cordillera de los Alcores que cruza los partidos de Mota del Marqus y Medina de Rioseco, y donde se encuentra el Monte de Torozos, famoso en toda Castilla.
Pascual Madoz resea en su Diccionario la cordillera de los Alcores, que ocupa la parte Noreste del partido de Mota del Marqus y penetra en el de Medina de Rioseco por el Suroeste, formando el famoso y antes temible Monte Torozos.
Jos Mara Quadrado, por su parte, escribe que "divide el distrito de Tordesillas del de Rioseco, corriendo de Levante a Poniente, una cordillera menos alta que escabrosa, repartida en ramales numerosos y surcada por hondos valles, cuyo ncleo forma el spero Monte de Torozos, tan temido antes por los viajeros de Asturias y de Galicia".
Finalicemos con la opinin del ilustre gelogo Daniel de Cortzar y Larrubia, para quien no existe ninguna cordillera en la provincia de Valladolid, si bien hay en ella un sistema orogrfico que convendra definir: "Hllanse constituidas las divisorias de las corrientes de agua que cruzan el pas por dilatadas mesas, las ms veces completamente horizontales y en ocasiones ligeramente quebradas por tesos y morones de poca altura. Estas mesas a las que dan en el pas el nombre de pramos, se elevan por trmino medio unos 120 metros sobre el fondo de los valles ms o menos anchurosos que las surcan". Llama la atencin sobre el hecho de que "hacia el centro de la provincia las mesas o pramos presentan la particularidad de hallarse todas a una misma altitud, como si el terreno hubiera sido primeramente nivelado y despus, en este gran macizo, se hubieran excavado las vaguadas de los ros hasta una misma profundidad". Segn su opinin, "entre los pramos debe citarse el conocido con el nombre de Monte de Torozos, que separa la cuenca del Pisuerga y la del Sequillo y en donde tienen su origen el ro Hornija y su afluente el Bajoz, cuyas arroyadas bien pronto se profundizan hasta alcanzar el nivel general de las corrientes de la comarca".



IV- De algunos castillos y monasterios

Monasterios y castillos en los Torozos. Los primeros, recorriendo en una plegaria, en un coro ensimismado, los claustros de sus ruinas. O reunidos en un captulo de ausencias. Porque es una nada de vestigios presentidos, en muchos casos, lo que de ellos queda. Perdidos ya casi hasta los ltimos cuerpos incorruptos (no habrn ido muriendo en olor de santidad?) que reposaban entre sus piedras. Dnde esperan la Resurreccin, para acudir prestos cuando llegue el Da del Juicio Final, los restos de los Tello de Meneses, que descansaban en los labrados sepucros del monasterio de Matallana?
Qu se hizo de aquellos cenobios? El monasterio de San Romn de Hornija, fundado por Chindasvinto; el de los Jernimos de Valdebusto; el Franciscano de Valdescopezo, que beba de la fuente de la Samaritana; el de Santa Mara, en Wamba...Yo creo que quiz sus espritus han sido acogidos por el monasterio de Santa Mara de la Espina, fundado por Doa Sancha, hermana de Alfonso VII. Aunque est destinado a los cometidos y a las misiones de un gran cenobio, en Santa Mara de la Espina se pasan las cuentas de azabache del tiempo, con devocin, cual si fueran las cuentas de un rosario interminable.
Y junto a los monasterios, los castillos. Los recintos monacales, erguidos o saqueados por los siglos, conservan una prestancia, un empaque de fortaleza... Los castillos en pie, y ms an, los que se yerguen carcomidos (abiertas las fauces de sus adarves, mostrando la rota dentadura de sus almenas o de sus boceles desgastados, bucando respiracin a travs del vaco de sus buhederas y troneras) nos salen al paso con un sosiego de convento, con unas pisadas de clausura, con un susurro de salmos impregnados de incienso y entonados por el alma con cipreses de un claustro.
Pudieron edificarse con intencin defensiva, para fijar fronteras inatacables. Para refugio y seguridad de grandes seores. Pero su gesto se ha humanizado, perdiendo su ademn guerrero. Sus poderosas arquitecturas parecen renunciar a cualquier gesto de amenaza, a cualquier alarde blico. Continan, en muchos casos, oteando las lejanas, pero no para prevenir ataques invasores, sino para descubrir una paz de luces y de distancias, una meditacin de caminos con cilicios, en cuya compaa poder hacer examen de conciencia. Yo dira que se han olvidado de todo, que han renunciado al Mundo y a sus vanidades y que sa han vestido su tosco, aunque bello, sayal de piedra.
Fuensaldaa, de los Prez de Vivero, con los 34 metros de su torre del homenaje. Tiedra, que al parecer se comunicaba con las fortalezas del Villalonso y Mota del Marqus. Tordehumos, sin vigor ya para avisar o aletar a nadie con sus humaredas. Montealegre, que dijrase tallado a navaja sobre un monte y del que se asegura que nunca fue tomado por las armas. Villalba de los Alcores, fortaleza donde Manuel Azaa pasara algunos veranos. El solitario (y recientemente restaurado) torren de Mota del Marqus...

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« Respuesta #1 : Julio 25, 2010, 19:49:09 »


V- De bandoleros y seores

La escasa densidad de poblacin, las amplias extensiones sin habitar, dejaban en los pobladores de Torozos la angustia de un aislamiento invencible, la obsesin de encontrarse olvidados. La escasez, lo rudimentario y agreste de los medios utilizados para comunicarse, en medio de unas tierras y parajes speros y hoscos, les haca sentirse (sin duda) como eternamente perdidos y amenazados.
Los malhechores se ocultaban en el refugio casi inexpugnable de los montes, que a la vez les servan como escenarios muy adecuados, si alguien se aventuraba en ellos, para sus asaltos y fechoras. Todava se habla de ellos y se trata de indentificar algunos tramos de la denominada Senda del Ladrn. En Almaraz, hace un siglo, fue destruida una venta en la que los ladrones de entonces se reunan. En Cigales, con algo de fantasa, se puede reconocer la mesa de piedra en torno a la cual "El Pernales" y su banda realizaban el recuento y reparto de sus botines. Y hasta hay quien dice, algo soador, que an se escucha el cabalgar del "Blanqueta".
Surga el miedo a lo conocido y a lo desconocido. Miedo o preocupacin inconscientes, sin duda, y ya sin mucho fundamente. Pero yo dira que forma parte del carcter y de las preocupaciones de los habitantes de Torozos, y hasta de sus paisajes.
Ya en los primeros asentamientos, las familias se agrupaban en ncleos no demasiado alejados unos de otros, todo lo ms a una distancia entre los 5 y los 10 kilmetros: equivalente al recorrido que un hombre poda realizar andando en una hora. Buscaban una seguridad para su existencia, en unos siglos de enfrentamientos, de inseguridades, de relaciones humanas desconfiadas, en los que siempre se presenta un ataque, una emboscada con el batir de las armas como ruido de fondo. Y todo en una poca de correras, invasiones, fijacin y quebrantamiento de fronteras.
Y los campesiones buscan la proteccin contra aquel clima de amenaza bajo la dependencia ms o menos exigente, ms o menos cerrada, de un seor. Sitindose compensados al respirar bajo su amparo y tutela, o terica proteccin. Para lo que era preciso intercambiar, comprometer o aceptar prestaciones y contraprestaciones. Si bien, a veces, pudiera ser el propio seor la primera amenaza de la que protegerse...
En la comarca de los montes Torozos, con sus procesos de evolucin, se asientan los seoros, la autoridad de un seor y la dependencia de ese seor. Y en el Fuero Viejo de Castilla se habla de seores y vasallos, de Behetras, de Realengo, de Solariegos, de Abandengos e Infantazgos. Y tambin de los tributos o aportaciones al seor y al monarca: de enfurcin y de yantar, martiniega, maera, devisa, naturaleza, fonsadera, conducho, marzadga, pecho, serna, yantareja... Nombres de rica eufona y cuyo contenido y alcance sera muy extenso intentar detallar.
En el Libro Becerro de las Behetras, mandado hacer por Pedro I de Castilla, en el siglo XIV (e incluidos fundamentalmente en las Merindades de Campos y del Infantazgo de Valladolid) figuran algunos lugares enclavados en los Torozos. Inclusin que viene a representar como un reconocimiento de su antigedad, de su existencia ya en aquellos aos. Si bien su asentamiento, en la mayora de los casos, provena de algunos siglos anteriores.
As, Montealegre, lugar solariego de Juan Alfonso de Alburquerque; Zigales, solariego de don uo. Muzientes, que era de la Reina. Zaratn, del obispado de Palencia y de Las Huelgas de Valladolid. Arroyo, de la Orden de San Juan y que lo tena don Ferrant Snchez de Valladolid en encomienda. Fuent Saldaa. Bamba, lugar de la Orden de San Juan. Torre de Lobatn, solariego de doa Margarita. Robradiello, solariego de Gutirrez Gmez Quexada. Villalar, de la Orden de Santiago, que le tena Johan Prez en nombre del Maestre. San Cebrin de Mazote, de las dueas del monasterio de dicho lugar. Uruea, que era del Rey y Cabeza de la Merindad del Infantazgo de Valladolid. Villanueva de los Caballeros, de Gutirrez Gmez de Quexada. Castromonte, lugar solariego de Johan Alfonso de Alburquerque. Castroponce, de la igleisa y del obispado y cabildo de Len...La inclusin en el Libro Becerro de estos lugares, con su titulacin y circunstancias viene a ser como el reconocimiento de esa nobleza que da la antigedad, como una ejecutoria de su solera. Seoros de los Torozos, en cuya andadura y desarrollo campean sus escudos sobre el blasn de la comarca. Apellidos, nombres y familias, que aparecen en los entresijos de su historia: los Alfonso, los Eriz, los Froilaz, los Ordnez, los Lara, los Sarmiento, los Haro, los Osorio, los Tllez de Meneses, los Quijada, Doa Sancha...



VI- Gracia y desgracia de los montes Torozos

En el Libro de la Montera de Alfonso XI (siglo XIV), cuando se enumeran los montes de Castilla la Vieja, no encontraremos referencia alguna a los Torozos, aunque se habla del "Monte de Rioseco", que sin duda abarcaba la misma zona y extensin. Y all se dice textualmente que "es bueno de oso et de puerco en verano, et en invierno, et en tiempo que hay grana". Estos Torozos constituan desde siempre un cerrado bosque de robles y encinas. Fernando Coln aluda en 1751 a la grandeza de estos bosques.
Antonio Ponz afirm que Torozos no se encontraba ya tan poblada ni tan continuada de arboles, aunque reconoca que haba trechos que contaban con leguas de espesura. Ya destaca que muchos terrenos haban sido roturados para la siembra de centeno, vias y trigo.
Se apunta (con no demasiado fundamento) que uno de los motivos que en tiempos de Felipe III tuvo la Corte para trasladarse de Valladolid a Madrid fue la escasez de madera y lea que se padeca por la disminucin y mal estado del citado monte. Jos Mara Quadrado (en su Diccionario Geogrfico de 1845-50) destaca la densa oscuridad provocada por ese arbolado tupido. Siendo ste utilizado por hordas de bandidos y escenario de feroces emboscadas.
Lo que s es cierto es que el bosque, desde que en l se cazaba el oso, haba ido disminuyendo considerablemente y sin descanso, en una destruccin progresiva, a medida que la civilizacin avanzaba. El proceso roturador, para la siembra de cereales fundamentalmente (que surgira al iniciarse la colonizacin de la comarca antes del siglo VIII) sin duda cobrara una cierta importancia con la repoblacin en el siglo X, dedicando al cultivo los mejores terrenos, en los valles y en los pramos. En el siglo XVII, en base a los estudios preparatorios para el Catastro del Marqus de la Ensenada, se cifraba la superficie de bosque en unas 32908 hectreas que se repartan de la siguiente manera: 14819 pertenecan a los pueblos del pramo, 17513 las posean otros concejos y 576 se hallaban en manos de los nobles. As como los bosques de los concejos y de los nobles no estaban bien controlados, los grandes monasterios gestionaban bien los suyos.
Hay que destacar los hechos y dos fechas que marcan la reduccin del monte: la Desamortizacin de Mendizbal en 1835 y la de Madoz en 1855. La primera libera los bienes de las Comunidades Religiosas, pasando por compra a manos particulares, para quienes resultaba ms rentable la obtencin de beneficios mediante el cultivo del cereal que con la explotacin forestal. Se legalizan por otra parte las roturaciones arbitrarias, realizadas por los vecinos para obtener ingresos imprescindibles, durante la Guerra de la Independencia. Y la de Madoz liquid los montes comunales y los de propios. Muchos montes pblicos pasaron a ser enajenables. Se culmin el aprovechamiento con cereales de gran parte de los pramos, consevndose el bosque en los peores suelos. Surgieron las especulaciones. Y los Torozos se reducen en los siglos XVII y XX en ms de 15000 hectreas. Cifra que disminuye, en los ltimos decenios, en ms de 5000 hectreas. En la actualidad el bosque ms cerrado puede recorrerse en Uruea, Torrelobatn, Castromonte, San Cebrin de Mazote y Tordehumos. entre otros pueblos. Un monte menos tupido y ms disperso puede recorrerse en Valdenebro de los Valles, Mucientes y Villalba de los Alcores.
En algunas manchas de monte predomina el quejigo, en otras la encina y en ocasiones se reparten el territorio. Junto a zonas con predominio de los carrascales, quiz las ms extensas, otras son un feudo de los quejigos y del carrasco, plantado en las cuestas y laderas para sujeccin del terreno y sustituido (a la vista del poco xito obtenido) por el pino pionero,
Actualmente parece existir cierta preocupacin por la conservacin y proteccin de los machones de arbolado. Han sido numerosas las voes que han clamado en defensa del bosque en particular y del rbol en general. Antonio Ponz ya se refera, irnicamente, a la guerra declarada por los castellanos al rbol, "en estas tierras peladas por la desidia", que esgriman entre sus argumentos que "los rboles cran pxaros y con su sombra quitan cosechas". Para el regeneracionista Julio Senador, el clebre notario de Frmista, hay dos calamidades en Espaa: la inundacin y la sequa, que proceden de la falta de arbolado. Durante aos, muchos hombres de buena voluntad han trabajado sin cesar para persuadir de estas verdades al labriego de Castilla, pero todo ha sido intil: "l contina considerando al rbol como enemigo capital y lo extermina donde lo haya". Senador escribi sus obras fundamentales hace casi una centuria, pero muchas de sus propuestas siguen an vigentes...



VII- De caadas y rebaos

Los rebaos trashumantes son ya un recuerdo borroso por la viejas caadas, saqueadas y olvidadas en muchos tramos. La llamada Caada Real Leonesa Occidental (que entraba por Mayorga y que a travs de variados cordeles buscaba en diversos tramos a la llamada Leonesa Oriental en puntos como La Mudarra o Castrodeza) atravesaba varios pueblos de los Torozos, como Berrueces, Castromonte, Peaflor de Hornija y Torrelobatn. Las ovejas (en hatos ms o menos nutridos) recorren ahora los campos en busca de pastos, pero sin marcarse itinerarios, olvidando sus viejas y tradicionales rutas hacia la invernada. Regresan a Uruea desde las tierras llanas en donde han ramoneado los pastos, a las rdenes de un recio pastor.
A veces, la blancura en marcha del rebao atraviesa abrigando una lejana sobre la que el cielo, despejado por el repicar de sus esquilas, va profundizando en la nitidez de sus azules en los que no se descubre la presencia, ni el menor recuerdo, de una nube. Todas las nubes parecen haber cado sobre esos rebaos que avanzan casi delicadamente, para no levantar ninguna polvareda que pueda enturbiar o velar el azul del cielo castellano. Los rebaos, regresando desde las campias, ascendiendo a la altiplanicie (especialmente cuando llegan hasta Uruea, penetrando en el pueblo por las puertas de su muralla) tienen algo de enigmtico y de mitolgico. Y precisamente en una comarca en la que los mitos siempre son derrotados o no tenidos muy en cuenta por la realidad, ms poderosa, pujante, tan asentada y viva, tan descaradamente presente y vencedora de todo. Pretenden pasar estos rebaos a alguien escondido bajo su disfraz de lana, burlando a un sol ya bajo y neblinoso; el nico ojo cegado de un fantasmal Polifemo?
En Torozos, lo que intentan los rebaos es alcanzar con sus esquilas ese sonar a campanillas que ha de tener el buen cisco o picn de encina que con tanta entrega, conocimiento y habilidad, obtenan los carboneros de estos pagos quemando gavillas de encina, celebrando el ritual casi religioso del fuego y las cusqueras. Y cuando las ovejas no deambulan, nos parece escuchar (pese a que nada tiemble en la atmsfera) el resuello de un rebao en su acercarse y su distanciarse...

« Última modificación: Agosto 13, 2010, 16:21:19 por Maelstrom » En línea
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« Respuesta #2 : Julio 25, 2010, 19:58:04 »


BIBLIOGRAFA

Corral Castanedo, Antonio.- Los Montes Torozos (aproximaciones a una comarca). (1999)
Cortzar, Daniel.- Descripcin fsica, geolgica y agrolgica de la provincia de Valladolid (Memorias de la Comisin del Mapa Geolgico de Espaa). (1877)
Gaviln, Enrique.- Valladolid: tierras de pan y vino. (1971)
Gonzlez Garrido, Justo.- Horizontes de Castilla. Los montes de Torozos. Comarca Natural. (1955)
Ortega Rubio, Juan.- Los pueblos de la provincia de Valladolid. (1895)
Ponz, Antonio.- Viaje por Espaa (1787)
Quadrado, Jos Mara.- Recuerdos y bellezas de Espaa. Valladolid, Palencia y Zamora. (1861)
Represa, Amando.- Valladolid y sus comarcas. (1991).
Senador Gmez, Julio.- Castilla en escombros. La leyes/las tierras. El trigo y el hambre. (1915)
Vallejo del Busto, Manuel.- El Cerrato castellano. (1978)


« Última modificación: Enero 27, 2011, 23:01:16 por Maelstrom » En línea
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« Respuesta #3 : Julio 25, 2010, 20:33:51 »


Sobre el origen del topnimo Torozo, puede ser interesante indagar en su origen etimolgico. Que yo tenga constancia, en el extremo suroccidental de la meseta existen varios cerros y montes con el topnimo Torozo, por ejemplo al noreste de la provincia de Badajoz entre las poblaciones de Cabeza de Buey, Zarza-Capilla y Pealsordo se alza la sierra del Torozo. En Ciudad Real tambin existen algunos cerros y sierras con el topnimo de Torozo, todos en el entorno del Valle de Alcudia-Sierra Madrona. Y mas al sur, en los Pedroches cordobeses tambin se alza algn cerro con este topnimo, adems de un cortijo conocido como el Torozo a orillas del rio Zjar. Al suroeste de la provincia de Toledo, en la comarca de La Jara tambin aparece este topnimo en el lugar conocido como Rincn del Torozo. En este caso yo creo que la aparicin de este topnimo en estas zonas es debido mas que nada a la transhumancia y a la Mesta, pastores de esa comarca vallisoletana irian extendiendo el topnimo por sus lugares de invernada y han llegado hasta nuestros dias.

Sin embargo hay constante que se repite, este topnimo aparece ligado casi exclusivamente a elevaciones o zonas montuosas. En el texto se indica la posibilidad de que Torozos derive del prefijo tor-/otor- que significara colina. Esta opcin me parece bastante acertada, ya no solo aparece en este topnimo concreto, si no en muchos otros que designan zonas montuosas como Tortosa, Torina, Toruo, Torrizo, etc. E incluso se podra extender a otros como Teruel, Terroa, Turruel,etc.. en los que el tor- podra haber derivado en ter, tur...

Otra posibilidad que se me ocurre, es que Torozo est relacionado con los robles, concretamente con el roble rebollo. La denominacin cientfica actual de este rbol es que quercus pyrenaica, aunque anteriormente fue denominado quercus tozza, la segunda parte tomada de una acepcin celta. En muchas zonas especialmente del oeste-noroeste de la meseta este roble era llamado tozo y creo que tambin torozo. En la actualidad en la provincia de Valladolid este rbol no est presente, pero si quizs en la antigedad, quizs los Montes Torozos tomaran su nombre de este rbol.
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« Respuesta #4 : Julio 27, 2010, 12:34:26 »


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Si que quedan algunos rebollos en Torozos, entre Zaratan, Villanubla, Ciguuela existe un pequeo rebollar entremezclado con un quejigar. No se si sern relictos, o de una repoblacin de hace aos. En una ladera cerca del arroyo hontanija
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« Respuesta #5 : Julio 27, 2010, 13:15:33 »


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Si que quedan algunos rebollos en Torozos, entre Zaratan, Villanubla, Ciguuela existe un pequeo rebollar entremezclado con un quejigar. No se si sern relictos, o de una repoblacin de hace aos. En una ladera cerca del arroyo hontanija
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Puedes aportar algn dato ms?

No existen citas actuales de rebollos en Valladolid (lo cual no quiere decir que no existan por completo), y sera interesante investigar su procedencia y su estado. Ests seguro que son robles rebollos? En esas poblaciones tan cercanas a Valladolid capital la precipitacin anual est en torno a 450-500 mm, insuficiente para este rbol y mas an con sequa estival. Solo podran sobrevivir si se estuviesen asociados a algn cauce fluvial, que imagino que ser el caso. Inmediatamente al oeste de Zaratn se que hay una pequea depresin surcada por algn arroyo con presencia de quejigos, es esa la zona?. Lo cierto es que rebollos en algn momento han tenido que existir en esa zona, porque al oeste de Ciguuelas existe el topnimo de el Rebollar, por ejemplo el arroyo del Rebollar que adems parte del municipio de Robladillo.
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« Respuesta #6 : Julio 27, 2010, 13:40:37 »


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Si que quedan algunos rebollos en Torozos, entre Zaratan, Villanubla, Ciguuela existe un pequeo rebollar entremezclado con un quejigar. No se si sern relictos, o de una repoblacin de hace aos. En una ladera cerca del arroyo hontanija
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No existen citas actuales de rebollos en Valladolid (lo cual no quiere decir que no existan por completo), y sera interesante investigar su procedencia y su estado. Ests seguro que son robles rebollos? En esas poblaciones tan cercanas a Valladolid capital la precipitacin anual est en torno a 450-500 mm, insuficiente para este rbol y mas an con sequa estival.


Y adems es calizo el terreno. Sin duda se tratara de un emplazamiento excepcional.
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El estado espaol : estructura caciquil garante de las mayores injusticias que se pueden encontrar en Europa. Castilla: primer pueblo sometido y amordazado por l. Nuestro papel no puede ser echarle encima este yugo a cuantos ms mejor, sino romperlo por fin y librar con ello al mundo de esta lacra.
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« Respuesta #7 : Julio 27, 2010, 15:42:34 »


La provincia de Valladolid es mayormente arcillosa



En cualquier caso, aunque el rebollo sea mayormente de suelos silicios, no es un calcfugo estricto. Hay buenos rebollares en el Sistema Ibrico, Serrana de Cuenca y Guadalajara, montes calizos de Cantabria... Siempre y cuando sean suelos descarbonatados.

Mozolo, tienes alguna foto donde se vean los rboles y las hojas? Puede ser tambin que se trate de individuos hbridos, ya que los quercus se hibridan con mucha facilidad y es difcil determinar de que especie se trata concretamente. Por ejemplo el hbrido entre quejigo y roble rebollo (quercus x welwitschii) que presenta unas hojas ligeramente lobuladas y mayor adaptacin a la sequa.
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« Respuesta #8 : Julio 27, 2010, 19:18:34 »


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Si que quedan algunos rebollos en Torozos, entre Zaratan, Villanubla, Ciguuela existe un pequeo rebollar entremezclado con un quejigar. No se si sern relictos, o de una repoblacin de hace aos. En una ladera cerca del arroyo hontanija
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No existen citas actuales de rebollos en Valladolid (lo cual no quiere decir que no existan por completo), y sera interesante investigar su procedencia y su estado. Ests seguro que son robles rebollos? En esas poblaciones tan cercanas a Valladolid capital la precipitacin anual est en torno a 450-500 mm, insuficiente para este rbol y mas an con sequa estival. Solo podran sobrevivir si se estuviesen asociados a algn cauce fluvial, que imagino que ser el caso. Inmediatamente al oeste de Zaratn se que hay una pequea depresin surcada por algn arroyo con presencia de quejigos, es esa la zona?. Lo cierto es que rebollos en algn momento han tenido que existir en esa zona, porque al oeste de Ciguuelas existe el topnimo de el Rebollar, por ejemplo el arroyo del Rebollar que adems parte del municipio de Robladillo.


Ahi es, de hecho debia ser el arbol dominante en esa zona, por los terminos como has comentado. Es una zona con buena retencin de agua, de hecho el cereal en esa zona sigue verde mucho ms tiempo que en otras zonas de la provincia.
Datos de pluviometria no tengo, pero rondara los 500 mm (Valladolid tiene unos 440mm y La Santa Espina 520mm), que pueden ser suficientes, pues hay rebollares en Burgos con apenas 600mm. Adems el mes ms caluroso no sobrepasa los 20, Villanubla anda por los 19.5 ms o menos
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« Respuesta #9 : Julio 28, 2010, 03:11:42 »


Lei un libro sobre la provincia de Valladolid que citaba dicho robledal, aunque no recuerdo el nombre, era con encuadernacin en espiral...
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