Hubo un tiempo en el que soñé y especulé con esa opción. Un mundo sin estados, donde Adidas, Nike, Ford, Toyota o Axa rigieran la sociedad. Sin duda la eficacia sería su lema y las diferencias religiosas o raciales quedarían en un cuarto, quinto o enésimo plano (Sin diferencias raciales...¡Qué miedo! verdad
comunero CS

?)
...y a pesar de todas las ventajas mencionadas encontré defectos al modelo. Era como substituir a un Leviatán por otro. ¿Qué les impediría cometer los mismos atropellos?
La única solución es un estado reducido y eficaz pero sólido y con prestigio, basado en principios de libertad individual sostenidos por la nación. Un estado que no masacre al individuo con impuestos y leyes absurdas, que permita el libre comercio y no consuma sus recursos en subvencionar actividades inútiles. Un estado con una justicia rápida e implacable para que el individuo o la pequeña y eficaz empresa no sean aplastados por las grandes y fosilizadas corporaciones.
Por supuesto que muy pocos lugares del mundo se asemejan a ésto (y en la Europa continental, ninguno).

