Me atrevería a afirmar que al único Borbón que le ha importado Castilla han sido Carlos III y Fernando VI, que llenaron de Reales Fábricas nuestra tierra, atrayendo trabajadores, creando empleo y ejecutando obras tan importantes como el Canal de Castilla.
Otros como Felipe V fueron buenos en general para España, en lo que a innovación marítima, militar y científica se refiere por la ilustración. En cuanto a los Decretos de Nueva Planta, el Rey hizo lo que le pedían las circunstancias del momento y aplicó las ideas que traía de Francia: el sistema confederal de los Austrias había fracasado en 1640 con la independencia de Portugal y la sublevación catalana. El sistema territorial se había demostrado ineficaz y tendente a fuertes asimetrías, por lo que había que cambiarlo. Eso está claro. Y debido a que Cataluña se le opuso y venció en la guerra, por derecho de conquista podía hacer lo que le placiera, entre otras cosas introducirles a los catalanes una vara de avellano de 2 metros por vía anal, que fue lo que hizo, cosa entendible dada la oposición catalana a los Borbones en la Guerra de Sucesión.
El resto (Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII, Alfonso XIII y Juan Carlos I) no han sido buenos para nada, en lo que a Castilla se refiere.
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Lamento sinceramente que nos haya tocado en suerte esta dinastía que no se ha preocupado por nosotros en la vida, y que ha sido cómplice de los abusos que se han cometido con nuestro pueblo.
La Monarquía, como el resto de instituciones del Estado, se corrompió en 1516 con el golpe de Estado de Carlos para autoproclamarse Rey de Castilla y Aragón.
Hoy he estado leyendo una memoria jurídica sobre los acuerdos tomados en las Cortes de Guadalajara de 1390. Sorprendente cómo el Rey se asesoraba de los procuradores de las ciudades, éstos le transmitían sus preocupaciones, y el Rey ejecutaba los deseos mayoritarios de las Cortes, de una forma natural, compenetrada con las ciudades. Incluso en las Cortes de Guadalajara los procuradores convencieron al Rey para evitar una nueva invasión de Portugal tras el desastre de Aljubarrota. En la memoria jurídica se ve claramente una colaboración intensa, una cooperación. Algo así como una especie de simbiosis pueblo-corona que ojalá tuviéramos hoy día.

