Si pudieran lo regalarían todo a ricachones extranjeros o al museo nacional de cataluña. Para nuestros amados líderes, el inmenso patrimonio, en este caso, castellano y leonés, es algo superfluo que ni les importa ni les beneficia cuidar y restaurar y, menos en las catedrales o iglesias de las capis de provincia, en las que se suele cobrar entrada o se nutren con lo quitado a las capillas e iglesias de las zonas rurales, con la excusa del deterioro y el latrocinio, lo demás no es importante, e incluso es molesto. El dinero prefieren gastarlo en subvenciones a diferentes empresas de coleguis, cheques ne blanco para todos, tripadas de partido... y la calderilla que sobre, pa´los bolsillos. Ya se encargarán de pagar la factura la clase leprosa a base de inteligentes impuestos, como el céntimo sanitario.
Dl fango de la despoblación rural y la superpoblación urbana vienen estos lodos.

