[? y, enseguida, una voz ?ntima pregunta: ?Pero t?, Ahab, qui?n eres??;
y ri?ndose y mof?ndose se aleja y desaparece?]
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... y con el pu?o en alto y por delante, pregunto por qu?, por qu? y por qu?,
pero nada cruje o chirr?a, no, nada ni nadie responde;
... no hay duda: cuando esto ocurre estoy bajo un silencio total, ni siquiera me oigo
el pensamiento pensar, ni siquiera;
todo calla, todo se para y me olvida porque me muero;
s?, tengo la intuici?n, la seguridad profunda de que me estoy muriendo;
... desde hace meses parece como si no tuviera fuerza, me entran temblores y congojas de ni?o,
y nadie, nadie debiera saber que de un tiempo a esta parte lloro, nadie, qu? ignominia;
me despierto a cualquier hora de la noche y es como si me volviera loco:
abro en la oscuridad desmesuradamente los ojos
porque no s? qui?n soy ni tampoco recuerdo mi nombre, no recuerdo nada;
[? ... Dios m?o, Dios m?o, qu? soledad y qu? precio !]
ning?n hombre, ning?n perro debiera pasar por un instante as?;
... m?s hubiera valido haberme muerto con mi madre, o antes, y de otro tiro, con mi padre.
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Antonio Justel
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