Merino, te puedo dar algunas indicaciones en la línea de lo que ha comentado Calaetius, pero poco más. Lo mío es la interpretación sobre los datos que otros aportan (es decir, el trabajo de campo que pretendes hacer).
Lo primero que yo haría es seleccionar una zona de la provincia, de acuerdo a tus posibilidades de desplazamiento, pero intentando que sea una zona con pocos núcleos de población grandes. Al seleccionar la zona así, quedará más racionalizado tu trabajo, evitando dispersiones, y, por otra parte, tendrás más posibilidades de encontrar novedades. Aunque parezca que no, existen trabajos de recopilación de este tipo, más abundantes los datos obtenidos de las zonas de más fácil acceso. Piensa que los temas aparecidos en los romances e historias populares suelen ser variaciones de un mismo motivo ( a veces muy antiguo). Cuanto más apartada esté la zona, más posibilidades de encontrar una variante novedosa, o alguna novedad total. Llevar la grabadora es una magnífica idea.
No obstante, debido a que el principal foco de investigación son los ancianos, existen en los centros de población importantes lugares donde éstos se reúnen, convirtiéndose así en verdaderas fuentes de información. Me refiero a centros de ocio para la tercera edad, residencias y similares. Habla allí con ellos, te responderán con gusto. Por ejemplo, tengo la suerte todavía de tener un par de abuelas nonagenarias, y una de ellas, de Rueda, me contaba hace unos días algunos remedios populares: para acabar con las verrugas, arrojar a un pozo tantos garbanzos como verrugas tienes. O para que alguien se vaya de tu casa, esconde tras la puerta de la cocina (no te podría decir si siempre es este esquema, o se trata de la alcoba más cercana a la puerta) una escoba con el felpudo hacia arriba, sobre la que derramas sal gorda.
Hay otra fuente de información: los párrocos. Muchos de ellos suelen estudiar por su cuenta las costumbres populares, y están informados de los chascarrillos, historias y refranes locales, o conocen dónde enviarte. Si tiene estudios superiores (algunos de los pocos curas jóvenes que he visto desarrollaban una poco conocida e importantísima labor: por ejemplo, la restauración de retablos), y es joven, mejor todavía, porque no tendrán inconveniente.
Finalmente, te comento otra posibilidad, aunque me figuro, que no es exactamente lo que quieres: los archivos y bibliotecas. Supongo que lo que tratas es de evitar que haya cosas que caigan en el olvido, con lo que la actividad importante sería el trabajo de campo. Ahora bien, si en algún momento pretendes recordad viejos cuentos no hallados en bibliografías recientes, las bibliotecas te darán esa información. Conocer la investigación anterior te dará una idea del valor de tus investigaciones, pero ojo, incluso aunque creas que no lo tiene, porque sólo hayas encontrado cuentos o consejas similares a los de otros lugares, el dato puede ser importante: ya que podría indicar que una determinada influencia hallada en la historia, también se daba en otra comarca o localidad, producto, quizá de circunstancias similares.
Cuando te den un dato, investiga su genealogía: pregunta quién se lo contó a él, y trata de remontarte en el tiempo lo máximo posible. Intenta averiguar si las personas más antiguas de las que tiene noticias, que transmitieron ese dato, permanecían en ese lugar, o emigraron desde otro sitio. Si averiguas algo de esto, tendrás posibilidades de seguir otra pista más adelante (sin meterte en archivos y estudios genealógicos que, me figuro, quedarán al margen de lo que pretendes). No olvides anotar quién te ofreció el dato, dónde, fecha, etc.
Finalmente, conviene conocer algunos elementos que se repiten en nuestras leyendas, porque muchos de ellos se remontan muchísimo en el tiempo, o pueden ocultar verdades históricas (caso de los caballeros templarios). Así, no dejemos pasar a monjes misteriosos, damas que se bañan en el agua o viven alejadas (cuevas, hermitas), perros (lobos) o gatos, construcciones en escaso tiempo, etc.
Espero que te sirva como inicio. Un saludo.

