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Autor Tema: (Izca) 85 asesinatos de mujeres en 2010  (Leído 427 veces)
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empecinado87
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« : Enero 21, 2011, 15:22:29 »


Los 85 asesinatos de mujeres en 2010 merecen un esfuerzo en el anlisis y un refuerzo en la lucha

Qu es lo que est ocurriendo?. Por qu?

Muchas veces en la historia ha ocurrido que el reconocimiento de unos derechos, aunque slo fuera formalmente, ha tenido como consecuencia, buscada o no, la paralizacin del movimiento que pujaba por la conquista de los mismos y el olvido de objetivos ms de fondo o estratgicos. Con la desmovilizacin se perda tambin la profundizacin en el anlisis, y muchas veces se produca una involucin ideolgica, un retorno a lugares olvidados. As, el reconocimiento de unos derechos concebidos como un paso en la lucha, terminaban siendo una meta o cima sin ms all y el inicio de una involucin.

Los aos 70 fueron aos de recuperacin del movimiento feminista en todos los sentidos, despus del largo parntesis de la dictadura. Hubo importantes movilizaciones por la igualdad de derechos y contra la discriminacin y se profundiz en el estudio y debate sobre el patriarcado y la lucha de clases y la relacin entre ambos, sin llegar en muchos casos a conclusiones muy definidas o determinadas. En esas reflexiones estaba presente la idea de que las transformaciones sociales de fondo, para ser tales, requeran la desaparicin de las relaciones sociales patriarcales y a su vez que una sociedad sin patriarcado no era compatible con una sociedad capitalista. Algunas concebamos que el avance hacia el socialismo y la lucha antipatriarcal tenan que caminar juntas, otras posponan la lucha antipatriarcal a las conquistas en el terreno de la lucha de clases.

Lo cierto es que desde mediados de los 70, el movimiento feminista se centr mayormente en la lucha por la obtencin de reformas legales muchas de las cuales se alcanzaron ms o menos rpidamente, as como en la presencia y aprovechamiento de las instituciones una vez abierta esa posibilidad. El movimiento feminista se fue debilitando como movimiento social combativo, as como los anlisis que la misma haba conllevado sobre las causas de la opresin y explotacin de las mujeres.

Hoy cuando se habla de violencia de gnero se suele reconocer que se trata de un problema estructural, con profundas races sociales y se presenta como la expresin ms fuerte de la dominacin de los hombres sobre las mujeres (as por ejemplo se define en la propia Ley Integral contra la Violencia sobre las Mujeres).

Actualmente puede decirse que en el terreno jurdico disponemos de los instrumentos para combatir la violencia de gnero. Todo ciertamente mejorable y con posibilidades de uso acertado o desacertado. Los problemas fundamentales no estn en la Ley , aunque algunos, como la consideracin estrecha de lo que es violencia de gnero, sera muy conveniente corregirlos.

Pero a partir de esas conquistas, las reflexiones y valoraciones se desvan de lo fundamental y en estos enfoques tienen especial responsabilidad quienes nos vienen gobernando desde hace aos.

Sin analizar y combatir a fondo los sistemas sobre los que se sustenta la dominacin de hombres sobre mujeres, que generan la violencia de gnero, no se puede avanzar realmente.

Con fines disuasorios o despistantes desde el poder, se dirigen las miradas y varas de medir la situacin haca objetivos que, no sin reconocer el valor parcial que pueden llegar a tener, no son los principales, mientras se desvan los anlisis y lo que es ms importante, se potencian polticas y se toleran situaciones, que generan bolsas de violencia de gnero importantsimas.

Una de esas formas, es reducir a lo individual las valoraciones sobre la violencia de gnero, en especial sobre los asesinatos de mujeres. Ante ellos se centra la atencin en si la mujer asesinada haba o no denunciado, si haba o no orden de proteccin, se proporcionan sobre todo cifras y datos estadsticos de los observatorios oficiales (que ni siquiera son del todo fiables cuantitativamente) que desvan la atencin de las causas y las verdaderas soluciones y pretenden centrar el problema en si sube o baja el nmero de asesinadas, en cmo era el asesino, en si la Ley es eficaz o no, todo ello acompaado de cuantas ceremonias oficiales de igualdad pueden. En fin, envuelto todo ello de bastante hipocresa.

Cuando decimos que el problema de la violencia de gnero es colectivo, que nos afecta a todas las mujeres, que no se puede considerar como la suma de las violencias individuales, ello es verdad. Esa violencia busca la intimidacin de las mujeres, incrementar el miedo a la libertad, ejemplificar lo que nos puede ocurrir a todas, . Pero decimos tambin que la violencia de gnero se genera y regenera como una necesidad de los sistemas de dominacin sobre las mujeres. Nada ocurre por casualidad.

El capitalismo neoliberal est basado en la obtencin de beneficios cuantiossimos de la forma ms rpida posible, en la especulacin, la explotacin a ultranza de las personas y en la supresin de los beneficios y prestaciones sociales adquiridas con largos aos de lucha. Ese capitalismo salvaje, mxime en este periodo de crisis profunda en el que pretenden una vuelta de tuerca ms haca un cambio de modelo social y econmico, est haciendo recaer sobre las mujeres del pueblo la peor tajada de ese podrido pastel, lo que traducido sencillamente significa que las llamadas reformas nos afectan ms y la explotacin se ejerce y ejercer ms an sobre las mujeres, provocando un incremento de la violencia de gnero. No es descubrir nada al decir que los recortes en las prestaciones sociales, la mayor precariedad laboral, la economa sumergida, , estn marcando y agravando especialmente la vida de las mujeres. Pero hay que resaltar que esas polticas econmicas generan ms violencia haca las mujeres y precisan de ms violencia para facilitar su imposicin, para abrirse camino con menores resistencias.

No creen que las polticas de encarecimiento brutal de la vivienda con los actuales fracasos de las hipotecas y los desahucios por falta de pago de las rentas generan violencia de gnero, por las tensiones interpersonales y por el hacinamiento y malas condiciones de vida que provocan?.

Se toleran enormes bolsas de prostitucin y trfico de mujeres de donde algunos obtienen beneficios millonarios (uno de los negocios ms importantes del mundo, ), haciendo pasar por normal la mercalizacin galopante del cuerpo de las mujeres (vanse los anuncios de servicios sexuales en cualquier prestigioso diario). No creen que el consumo de prostitucin o compra del cuerpo de la mujer, es una buensima escuela de violencia de gnero y una mala educacin en el respeto a las mujeres?.

No creen ustedes que una poltica de inmigracin de cierre de fronteras, de expulsiones masivas, hace especialmente vulnerables a las mujeres y las coloca en situaciones de altsimo riesgo de ser sometidas a violencia de gnero?.

No creen ustedes que la divulgacin de la publicidad que utiliza como reclamo el cuerpo de las mujeres en la que no se sabe si se vende un objeto de consumo, o la mujer como objeto de consumo, estimula la violencia de gnero?.

No creen ustedes que la multitud de pelculas sobre crmenes, mayormente de asesinatos de mujeres que invaden las televisiones, tienen un efecto sobre la violencia de gnero?. No les parece que mencin aparte merecen muchas series televisivas dedicadas a la juventud?.

Todas estas preguntas y otras que podramos hacernos tienen respuesta afirmativa.

Las campaas oficiales de balance sobre violencia de gnero no denuncian en sntesis que esa violencia tiene como finalidad mantener, y si cabe, incrementar, los niveles de explotacin de los que el sistema econmico obtiene beneficios millonarios, y pretende an obtener ms a costa de las mujeres

Con sto no queremos decir que no haya responsabilidad por parte de los hombres en el mantenimiento de la violencia de gnero, claro que la hay pero los mayores intereses hay que saber dnde estn para combatirlos mejor y con ms fuerza, y sobre todo no ocultarlos o ignorarlos.

Hablando en trminos generales puede afirmarse que los hombres obtienen ventajas de sta situacin patriarcal, ventajas materiales claras, como tener todo hecho en la casa (planchado, lavado, limpio, cocinado, ), los ni@s cuidad@s, los enferm@s tambin, la sexualidad asegurada ., o simplemente un estatus de superioridad.

Es posible que muchos hombres piensen ms o menos conscientemente, que todo sto est en peligro, que se est perdiendo, quizs porque es cierto que se avanza bastante en algunos terrenos, como los avances profesionales de las mujeres en determinados mbitos, sin olvidar que muchas veces los prototipos de mujeres que acceden a esferas de poder juegan los roles que el sistema necesita de ellas , y avalan polticas contrarias a las mujeres.

En este ambiente estn surgiendo detractores de las mujeres que avanzan, que se emancipan, que se atreven a denunciar. Movimientos que empiezan a tener bastante eco social y apoyo judicial como el del Sndrome de Alineacin Parental o la falsedad de las denuncias de las mujeres. Estos movimientos son una clara reaccin a esos avances y persiguen que no vaya ms all de lo deseado la persecucin de los delitos de violencia de gnero.

En la opresin de las mujeres en general, y en la violencia de gnero en particular, ambos sistemas de dominacin, el capitalista y el patriarcal se necesitan, se apoyan y se nutren mutuamente.

En la lucha contra la violencia de gnero hay que continuar el importante combate de la persecucin y castigo de los delitos y de ayuda a las mujeres a salir de las situaciones de violencia particulares que sufren, pero no podemos engaarnos porque ello es absolutamente insuficiente y nos puede hacer olvidar objetivos ms de fondo. Hay que llevar adelante un combate social colectivo por salir todas las mujeres de la situacin de violencia que se acrecienta sobre nosotras como expresin global de las necesidades y proyectos del sistema econmico en crisis y de las reacciones del patriarcado para retroalimentarse en una va involucionista.

Es fundamental denunciar las polticas gubernamentales que estn amparando o generando violencia de gnero, y exigir medidas claras que frenen esas situaciones, no permitamos ms hipocresas desde el poder. Es necesario seguir exigiendo que se juzgue y condene a quienes practican la violencia de gnero.

Por ltimo, es necesario que las mujeres confiemos ms en nuestras propias fuerzas, es necesario reforzar nuestras organizaciones y movimientos en esta carrera de fondo en la que no podemos perder de vista los objetivos de fondo, los nuestros y los de quienes nos oprimen y explotan.


Valladolid, Enero de 2011

Doris Benegas

http://www.izca.net/documentos/izca342.html
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