La identidad manchega no radica en Castilla, por no ser heredera del reino castellano, sino del antiguo reino de Toledo, y si hoy se denomina Castilla-La Mancha y no La Mancha a secas es debido a que con el espiritu castellano-centralista que dominó la Península en los ultimos tiempos, se consideraba erroneamente -sobre todo por parte de los habitantes de la periferia- que Castilla era todo el centro peninsular, de ahí que al centro se le denominase Castilla la nueva.

Mapa de España de 1948, en el que aparece La Mancha como región diferenciada.