Bueno, según estoy leyendo ahora mismo, los apodos tienen mucho con la poca variedad y cantidad de nombres en un mismo pueblo. Cito textualmente:
Ante la falta de diversidad onomástica - prácticamente la mitad de los varones se llamaban Manuél, José, Francisco o Juan - se buscaba fácil y, a veces cruel, recurso de los apodos. Abundan los que hacían referencia a defectos físicos y otras marcadas singularidades personales:
la coja de Chumba, el manco de Corralillo, el cojo de Corralillo, la Casilda de Cabecita, la hija del Negrín, el ciego Mateo Ovillos, EL Rojo, el cojo Torrijos, Cabeza de Yerro, Mayso el Largo, el Negro, la Morena, La coja del Tercero, Antonio el Loco...
y los que recordaban el origen geográfico o la localización de la vivienda de los apodados:
el Vizcaíno, la Gallega, Calatayud, la Pureña, el de la Herrán, la Sanjuanera (la ermitaña de San Juan), el Hermitaño del Cristo...
A otros se les asociaba con cu trabajo:
Rondán el Sastre, el Granjero, la Carbonera, el Hortelano, Juan el Herrero, el Mariniego, la vieja del Tabernero, la Cabrera, Macareno el Sacristán, la Aladrera, el guarda dela Dula, la Tegüera... etc.
No faltaban en la lista d emotes ni los animales:
Canelo, Jabalín, Cebón, el Zorro y la Zorrilla, la Caparra, el Raposo, etc.
ni los títulos nobiliarios:
el Reyecillo, el Conde, el Rey, la Hidalga, la Reina, la Baronesa,
ni siquiera el mismo Cid. En fin, abandonando el análisis clasificatorio, ponemos ahora algunos que se idearon con la materia de la intemporalidad o con la del ingenio o, sencillamente, con las regla sintuitivas de la eufonía:
Malagana, el Berrañero, Cachavazas, Morralla, Machaca, Pichu, Repes, Bollo, Boltia, Ongarrita, Mocarra, Pucherito, Privilegios, Chinchufla, Canseco, Porraina, Pendón, Calandrones, Colorón, Pichis, Gualdrapo, Borrombo, Negocios, Mole, Carnasco, Giro, Barruntanieves, Paparote, Triunfa, Chupa, Niebla, Moquila, Bolinche, Bololo, melocotón, Maguillas, Trampantorre... etc.
A pesar de que a las mujeres se les aplicaba habitualmente el apodo del marido o del padre, algunos eras específicamente femeninos:
La Coletona, la Pechiva, la Parda, la Patufas, la Horentoras, la Lozana, la Marinuez, la Vidrieras, la Ruana, la Pulida, la Raba, la Palanca, la Castrona, la Marrona, la Chucarrera, la Guagua, la Campanilla, la Platicorra, la Gorruña, la Cuerna, la Barria...
Curioso ver lo poco que han cambiado las cosas. La mejor manera de saber si alguien está integrado en la vida del pueblo es que tenga un mote. Varios de los que hay ahí se conservan en la actualidad, y creo que alguno lo lleva familia mía.
De algunos que me acuerde ahora así, a bote pronto:
Pisalé, pezaina, chapulín, chilindrín, raposo, la moto, terrible, el pollo, el chan, abuelo, la perdi, lubina, notario, pachile, pino, el ruso, el rubio, el vasco, chupito, cigüeño, caparrón, baturro, pincho, birras, botero, cacerán...
Luego están los que se toman directamente del apellido : gallego, urbina, eguiluz, cabezón, morales, etc...

