Metafísica de los tubos es una novela autobiográfica de
Amelie Nothomb. Cuenta los primeros años de su vida en Japón. Allí los niños son tratados como divinidades y Amelie adora a su aya, Nishio-san. En aquellos primeros años aprende todas las estrategias y filosofías que serían fundamentales en su vida. Sus padres son equilibrados, tratan a sus hijas con equidad, pero para su aya Amelie era como una diosa. Amelie aprendió japonés de su aya y decidió en aquél momento que no era belga, sino japonesa (ya saben...
el perro como el niño, va donde le dan cariño). A lo largo de la novela (muy corta) se da una visión sincera, irónica y en cierto modo cruenta de una niña de menos de tres años sobre el mundo que le rodea. Entretenida, ligera y sin pretensiones. Necesitaba algo así después de Archipiélago GULAG. Se viene a menos con el paso de las 50 primeras páginas pero aguanta el ritmo hasta el final.
Para los interesados, la novela Estupor y Temblores (a mi juicio la mejor de la joven belga) narra como retorna a su amado Japón para trabajar en una multinacional nipona donde tiene “ciertos problemas de adaptación”. Para los morbosos (v.g., yo) soberbia la narración de la escena sexual con un ordenador.
Ernst Jünger sostiene en su línea de pensamiento que las tres grandes figuras del siglo XX son el “
soldado desconocido”, “
el trabajador” y “
el emboscado”. Todas son figuras anónimas y absolutamente fundamentales para comprender el pasado siglo.
La primera novela del autor (Tempestades de Acero) narra sus vivencias en la Primera Guerra Mundial, pródiga en
soldados desconocidos que se enfrentaron a prodigiosos titanes mecánicos, máquinas de picar carne humana. Ensayos tardíos como Eumeswil, o La Emboscadura hablan sobre
el emboscado, el individuo consciente de su libertad que se adapta al grupo siguiendo las normas que le interesan pero sabedor de que no es uno más y de que un mal día puede alzarse o alzar a la masa aborregada contra el poder. Nadie sabe lo que piensa. Se guarda bien de hacer comentarios sobre política, religión etc. Su libertad se basa en su capacidad de vivir en un anonimato que le concede la libertad. Puede combatir el poder o aliarse a él, pero siempre defendiendo sus intereses privados.
El trabajador es un ensayo en el que reflexiona sobre el valor del individuo en la construcción de los grandes titanes industriales del siglo XX y en la creación de riqueza. Fue escrito en 1932 y pretende mostrar la importancia de la clase trabajadora en la destrucción de viejos conceptos estatales (anacrónicos) y en la construcción de nuevas superestructuras de poder que superan a las viejas. Las empresas crean riqueza combinando la producción de varios países diferentes. Sus sistemas son más poderosos que los gobiernos.
Tiene ideas realmente originales. Es curioso lo que comenta sobre el lenguaje del trabajador que es esencialmente objetivo, frente a la subjetividad del lenguaje religioso o político. Estudia a la clase trabajadora independientemente del modelo político que rige sobre sus vidas (comunismo, capitalismo,...) También me ha gustado algo que ustedes censurarán: El trabajador, como un titán que, siendo hijo de la Tierra, es capaz de alterarla y modificarla. Nuevas especies surgirán de la modificación (un pez con tres ojos…), un nuevo mundo forjado por una industria todopoderosa que surte al cornucopia (cuerno de la abundancia), sostenida a su vez por trabajadores anónimos de todas las naciones de la tierra, seguidores de infinidad de credos e ideologías diferentes y sin embargo trabajando por un mismo fin.
Insisto, está lleno de ideas interesantes y no me lo he terminado. Continuaré más adelante.

