Llama la atención, y es curioso, la agresividad de la iconografía y el lenguaje en algunas ocasiones. La mansedumbre es una virtud, y a veces un lenguaje o unas imágenes demasiado "directas a la juventud" provocan la espantada. Serenidad. Son unas actividades estupendas, pero con "déjate de tonterías", el imperativo "pásate", o esa imagen de ese muñeco diabólico con calaveras, lo único que se consigue es hacer algo para consumo interno, es decir, que vayan los de siempre. Alguien ajeno al castellanismo, viendo esto, echa a correr. Con ello no critico el fondo (las actividades están muy bien), sino la forma. Hay que hacer pedagogía, y hay que vencer convenciendo. Si queremos recuperar el corazón de los castellanos, lo primero de todo es "no dar miedo". Yesca o IZCA ganarían enteros si no llevaran siempre por bandera esa iconografía y esas maneras imperativas del Frente Popular de 1936. Con ello no quiero ofender a nadie, es una humilde reflexión.

