Pedimos respeto para los no cazadores
Un año más da comienzo la temporada de caza en Castilla-La Mancha y durante un periodo de cuatro meses cerca de 200.000 cazadores batirán más de 7 millones de hectáreas para cobrarse la vida de más de 3 millones de animales.
Tan fuerte presión sobre el territorio de una actividad que, nadie puede negarlo, resulta violenta y agresiva para los que no entienden que se maten animales por diversión, genera importantes impactos.
Uno de esos impactos es la incidencia negativa en actividades recreativas y turísticas en la naturaleza, sector económico que se ha desarrollado sobremanera en los últimos años en Castilla-La Mancha. Un dato permite mostrar la relevancia de esta actividad sostenible, en 2009 se registraron, sólo en las 320.000 hectáreas de espacios naturales protegidos de Castilla-La Mancha, 1´1 millones de visitantes.
La caza genera conflictos con el resto de actividades en la naturaleza, particularmente las recreativas y de turismo sostenible por tres motivos. En primer lugar, porque hay un elevado grado de incumplimiento de la prohibición de cazar en las zonas de seguridad y de disparar cuando hay cerca personas realizando cualquier tipo de actividad de disfrute de la naturaleza (pasear, montar en bici o caballo, transitar en vehículo por caminos autorizados, observar o fotografiar, etc.).
En segundo lugar, porque existen cotos y fincas de caza en los que la guardería intenta confundir e incluso en ocasiones asustar y amedrentar a quienes quieren hacer uso de caminos, vías pecuarias y otras zonas de servidumbre pública. Y, en tercer lugar, porque no son pocos los casos de cotos y fincas que instalan cadenas, puertas y vallados que cortan los accesos y viales públicos e impiden que los ciudadanos puedan transitar por donde tienen todo el derecho para hacerlo.
Aun aceptando que pueda ser una minoría la parte del sector cinegético poco respetuoso con los derechos de los no cazadores, lo cierto es que durante los próximos cuatro meses, quienes quieran disfrutar de la naturaleza irán siempre preocupados para no tener incidentes con cazadores cuando salgan al campo.
Por ello, Ecologistas en Acción quiere hacer un llamamiento al sector cinegético para que se conciencie de la necesidad de respetar a los no cazadores y de evitar actuaciones que pongan en peligro al resto de usuarios de la naturaleza o que impiden el ejercicio de los derechos de libre tránsito por lugares públicos.
En este sentido, sería también de desear que la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente, siempre excesivamente complaciente con el sector cinegético, cumpla con su función y vele por los derechos de los no cazadores.
Fuente: Ecologistas en Acción
Creo que no es ningún alegato ofensivo contra nadie, si no de sentido común. El otoño es una época en la que mucha gente sale al campo, ya sea para pasear, para buscar setas o para observar animales en su hábitat, y lógicamente tienen el mismo derecho, o más, que los cazadores, a estar ahí.

