Bueno, bueno. Después de las últimas elecciones veo que estáis reflexionandos seria y profundamente sobre los resultados obtenidos por el castellanismo. Parece necesario.
Hacía mucho tiempo que no visitaba estos foros y veo que en algunos aspectos no han cambiado demasiado. Al menos espero que los administradores hayan dejado la censura definitivamente aparcada.
No quiero discutir de nuevo ni con Arias ni con ningún otro la legitimidad de la región leonesa para convertirse en autonomía, ya que sabemos que, en ciertos casos, no llega a ningún sitio. Pero sí quiero volver a postular el planteamiento original por el que entré en este foro: que a los leonesistas y los castellanistas nos vendría muy bien unirnos para acabar con este engendro de Autonomía. Evidentemente hay puntos de desacuerdo con respecto a Zamora y Salamanca, pero eso es algo que deberían decidir los habitantes de estas 2 provincias.
Aquí os dejo este gran artículo que escribe Pedro de Hoyos en el Diario de Castilla. Su posición es la misma que defendí cuando entré en este foro. Ahora se está viendo que es la más viable.
Espero que os haga reflexionar y os déis cuenta que los leonesistas no odiamos a los castellanos. Más bien todo lo contrario (al menos en mi caso). Y sigo apostando por el entendimiento.
http://www.diariodecastilla.com/index.php?option=com_content&task=view&id=2969&Itemid=167Autonomía a la leonesa Pedro de Hoyos
Es lo que tiene cuando militas en algún partido, que no eres libre y te pueden llamar la atención cuando opines. Los que se deben a la disciplina interna siempre tienen una explicación pendiente, sea al secretario general, al comité ejecutivo o a los electores. Acaba de pasar en León, donde el candidato a la alcaldía por el PSOE alcanzó un acuerdo con La Unión del Pueblo Leonés, un partido minoritario pero que tenía la llave de la alcaldía. ¿El precio? La defensa de la autonomía para el viejo Reino de León, algo que no apoya el Partido Socialista de Castilla y León ni sus máximos órganos oficiales, porque “el mapa autonómico de España está cerrado”, aunque el secretario regional, el leonés Ángel Villalba, sí ha salido a defenderlo. En esta incoherencia socialista alguien tiene, como siempre, una explicación pendiente.
A mí me parece, recuérdese que ésta es una columna de opinión, que sería una gran oportunidad que con este motivo, o cualquier otro como el de Navarra, se abriera ese mapa autonómico y se lanzarán al mar los siete candados que supuestamente lo guardan. Es más,
creo que los partidos defensores de una sola autonomía para Castilla, igualmente minoritarios, deberían aliarse con los leonesistas para defender la celebración de un referéndum en León Zamora y Salamanca respecto a su pertenencia o no a esta forzada Comunidad Autónoma de la señorita Pepis, una comunidad autónoma “cuchara”, que ni pincha ni corta en esta España autonómica. Por cierto, personalmente creo que sería difícil que las tres provincias terminaran perteneciendo a la misma autonomía.
Si León y una parte de Castilla forman una sola Comunidad se debe fundamentalmente a las presiones de los nacionalistas vascos y catalanes que cuando la Transición, quisieron impedir a toda costa una Castilla fuerte que repitiera sus históricos movimientos centrípetas, algo que ellos rechazaban a toda costa. Luego vino Martín Villa, leonés y ministro del Interior de Suárez, diciendo que Castilla y León tenían que formar una sola Comunidad por... (¿Cómo dijo exactamente?) ...por intereses superiores. O por “guirnaldas inguinales”, vaya. Incluso por cataplines, podía haber dicho.
Un leonés fue corresponsable de la unión forzada y nunca bien recibida en León de esta comunidad autónoma. Todo con tal de que Castilla no formara una sola autonomía fuerte, central, con muchas provincias, con muchos diputados y senadores que pudieran molestar los planes e intereses de determinados partidos cuya trayectoria podemos contemplar a poco que echemos la vista atrás. Y con él Suárez, abulense, que no supo resistir y defender su propia tierra.
Romper ese mapa autonómico, que ya debe estar momificado, debe ser una prioridad para quienes creemos en una Castilla fuerte, rica, próspera e influyente política, económica y culturalmente en aquellos Gobiernos de España que habitualmente se entregan en manos de partidos minoritarios interesados, quienes con un porcentaje ridículo de votos alcanzan un peso en las decisiones del Gobierno de todos que no corresponde a la realidad social y política. Los castellanos somos los primeros interesados en hacer saltar por los aires unas cadenas que nos castigan a estar divididos en varias autonomías vagas, sin peso, sin influencia, a merced de intereses políticos, económicos y culturales ajenos. Y minoritarios, insisto.Los pocos castellanistas que quedamos tendremos que escoger entre la perpetuación de este mapa absurdo y antihistórico que manda a Madrid o Toledo fuera de Castilla (¡!) o colaborar para reventarlo.
Y permítanme acabar con el recuerdo de un par de anécdotas que hoy serían disparate: En aquellos años de la Transición hubo muy serios intentos de un político influyente, Modesto Fraile, de conseguir una autonomía uniprovincial para Segovia sola. Y más: También entonces la provincia de Guadalajara intentó formar parte de Castilla y León. Hoy son absurdos, pero entonces todo estaba por hacer, todo estaba por diseñar, en todo se partía de la nada. ¿Por qué ese mapa autonómico está definitivamente cerrado? (¿Salvo para Navarra, por cierto?) ¿ A qué intereses sirve esa decisión?
Es lo que tiene cuando no militas en nada ni te debes a nadie, que eres libre para decir lo que quieras sin rendir cuentas ni dar explicaciones. Viva la libertad.

