? en unidad de amor,
mi amada brilla,
centellea,
fulge;
? campanas y caracolas suenan cuando la ven venir,
se agitan, la definen, la anuncian,
y ebrios, por la orilla de un mar azul, los colores del mundo silban y corren, vibran y danzan
como pececillos rojos, amarillos y verdes sobre el ojo ingente del cresp?sculo;
? por la arena y al vernos, lejos, a?n, levantando los brazos, ella grita: ? Itso?l? !
y yo, removiendo en alto las mil lumbres de la hoguera del alma, grito ?: ? Aiti?neee?!
y, entonces, y como a una, ambos aceleramos el paso y corremos y corremos al encuentro,
es cuando la sangre sube, quema y vuela por las estancias ?ntimas del pecho;
? y es, es en ese instante, cuando Aiti?ne representa todo, absolutamente todo:
Dios, mi ser, la luz, el aire?
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Antonio Justel
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