Hoy ha salido publicada en Diario Palentino una nueva contestación al artículo de marras.
Renegar de Castilla:
Sobre la Fiesta de la Comunidad
He leído el artículo de Jaime Esquite del pasado 18 de abril, en el que, resumiendo, viene a renegar de Castilla. Pues no es otra cosa el desprecio que muestra por el significado histórico de Villalar y de la revolución de las Comunidades de Castilla.
Esta revolución política es considerada la primera revolución de la Era Moderna, conforme rigurosos estudios de los historiadores José Antonio Maravall y Joseph Pérez.
Los comuneros, seguidores en buena parte de la política de los Reyes Católicos en la búsqueda del bien de la comunidad y de la nación, pretendían implantar un nuevo orden constitucional en el que el rey se viera sometido a la soberanía de los representantes del reino, es decir, a lo que decidieran las Cortes.
Carlos V no trajo la modernidad a Castilla ni a España, sino una concepción patrimonial del poder y de sus reinos. Entró en Castilla a saco, destinando sus recursos a empresas absolutamente ajenas a los intereses de los castellanos.
Esto lo ha repetido hasta la saciedad el que tal vez mejor conozca la historia de Castilla: el historiador Claudio Sánchez-Albornoz.
Los impuestos desorbitados se ensañaron en Castilla, la parte más rica de España, dejando incólumes a los demás reinos peninsulares. Durante todos los Austrias esa fue la situación de creciente empobrecimiento económico y asfixia financiera de Castilla.
Las famosas bancarrotas de la Hacienda no son otra cosa que consecuencia de esa política de los monarcas.
El poeta Francisco de Quevedo definió a la perfección esta calamidad:
«En Navarra y Aragón, no hay quien tribute ya un real/ Cataluña y Portugal son de la misma opinión/ sólo Castilla y León / y el noble pueblo andaluz, / llevan a cuestas la cruz».
Precisamente los comuneros, tan denostados por Jaime Esquite, intentaron evitar lo que vislumbraban que iba a suceder con la llegada al trono del flamenco Carlos: la ruina de Castilla y la postergación absoluta del bien de la nación.
Francisco Javier Sánchez Sinovas / Cantabria
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