Muy curioso, sí señor. Y no es la única representación en las Cantigas. Aparece el laburu o svástica asociado al altar de la virgen en varias ocasiones, e incluso en la decoración de la cama de una cantiga en la que una hebrea va a dar a luz.
Encontraremos lauburus y variantes de la misma idea (trisqueles, ruedas...) en toda la meseta. Blázquez lo identifica claramente como una representación típica del culto solar prerromano (y desde el punto de vista de la filosofía Tradicional, si alguien sabe a que me refiero, significan un punto polar -no ártico, ojo- inicio de algo, de vida o espíritu) por lo que su presencia en las Cantigas, desde mi punto de vista, simplemente sería la supervivencia de un signo que, probablemente, en el acervo mental de la época, no pasaba ya de ser algo relacionado con la vitalidad o la buena suerte. Este es el sentido que tendría que lo veamos relacionado con otros símbolos que vienen a significar lo mismo como la estrella de David -6 puntas- o la de 5 puntas -en San Millán de la Cogolla aparecen los tres símbolos relacionados, creo recordar-. Todos estos símbolos son muy abundantes en capiteles, paredes, etc. de las hermitas medievales.
Carretero, yo creo por esto, pero sin darte garantías, que nada tiene que ver aquí con el "fecho del imperio". Las Cantigas comienzan a elaborarse hacia 1257, joven todavía el rey, y se elaborarán durante todo el reinado. Alfonso X, pese a ser reconocido en el ámbito gibelino europeo (favorable al imperio, y no al papado -güelfo-), intentará ocupar el trono imperial sobre todo a partir de 1272. Quizá sabiendo la fecha de elaboración concreta de una cantiga ilustrada con un lauburu se ofrezca una pista, pero a pesar de que se diera tal casualidad, no creo que tuviese nada que ver. Por lo menos desde el punto de vista histórico.
Otra cosa es examinar la cuestión desde una perspectiva Tradicional, algo que no desdeñan los historiadores del arte. No podemos afirmar ni negar que si determinadas personas conocían el viejo significado religioso solar de la svástica, que no se hubiera perdido totalmente su significado, y dada la esencial multiplicidad de facetas de cada símbolo -eso sí, a menudo muy ligadas- , ésta hubiera sido utilizada para referirse a un poder imperial, masculino y guerrero -solar, unitario, polar- frente al poder papal, sacerdotal, lunar y femenino. La distinción entre oradores y bellatores es típica del mundo medieval europeo, heredada de viejo mundo indoeuropeo. Pero antes de la llegada de estos a Europa, las viejas poblaciones mediterráneas que adoraban a la Diosa, y que también forman parte de nuestra herencia (como vasco-íberos, cretenses, sardos, etruscos, hebreos... ninguno de ellos fue inicialmente monoteísta o patriarcal) tenían también signos que hacían referencia a esa vitalidad y poder, como la estrella de 5 puntas (relacionada con la Gran Madre), o la de 6 puntas, de David, rey guerrero y solar por antonomasia entre los hebreos y modelo de monarcas para los medievales. Aplicando esta perspectiva Tradicional, la aparición de svásticas y estrellas de David juntas tendría un sentido, aunque a alguno de los del paso de la oca le de un soponcio. Y también tendría sentido así el lauburu entendido como símbolo de un monarca con vocación imperial, poderoso, afortunado... Otra cosa es relacionarlo con una familia imperial en concreto, Hohenstaufen, de Alfonso. Por ahí no creo que vayan los tiros.
De todos modos, como te decía, es uns simple opinión más o menos fundada.
Un saludo

