Efectivamente, Jocho. Las Diputaciones están hechas a medida de las capitales de provincia, dando la espalda a la realidad rural de Castilla. La forma de ocupar sus escaños (25 en todas las diputaciones castellanas excepto en Toledo y Ciudad Real, donde son 27) es de todo menos representativa en muchos partidos judiciales: sólo eligen 1 escaño, el del partido que haya sacado más votos. Eso no se llama Ley d'Hondt, eso se llama Ley Imperial.
Con la llegada de la democracia, muchos partidos judiciales castellanos desaparecieron, siendo absorbidos la mayoría por las capitales de provincia para asegurarse mayoría de escaños en las diputaciones. Burgos tenía 12 partidos y se redujeron a 7. De los 5 restantes, 3 se los anexionó la capital (Sedano, Villadiego, Castrojeriz). Roa pasó a Aranda y Belorado a Briviesca. Valladolid tenía 10 partidos y se redujeron a 3. De los 7 restantes, 5 se los anexionó la capital (Tordesillas, Valoria la Buena, Peñafiel, parte del de Mota del Marqués y parte del de Olmedo -en ambos casos, las áreas más pobladas-). Nava del Rey pasó a Medina del Campo y Villalón a Rioseco.
Hoy ya no les haría falta ese chanchullo de escaños puesto que el despoblamiento rural en Castilla es brutal, pero valga el ejemplo de Guadalajara, cuyo partido judicial capitalino aglutina 192.000 personas (15 escaños), frente a los 12.000 de Sigüenza (6) y 9.000 de Molina (4). Proporcionalmente al partido de Guadalajara le corresponderían 21 escaños, pero con 13 le basta.
--
Para la grandísima mayoría de los castellanos, sobre todo en las zonas rurales, la Diputación es una institución que existe en la capital provincial, que se acuerda de ellos para poner en sus localidades algunos servicios y... nada más. Ignoran absolutamente cómo se rigen, qué utilidad tienen, cómo se eligen esos representantes, de dónde provienen sus fondos...
Sin embargo, su función es clarísima: que PPSOE vivan del cuento y hacer extensivos los problemas de la capital provincial a toda la provincia, es decir, ejercer
provincialismo usando como referente a la capital por encima de cualquier otro interés. Son la raíz del cáncer provincialista de Castilla.
Para que sirva de ejemplo: la Diputación mandó hará un año una propuesta a todos los ayuntamientos de la provincia de Burgos para que aprobaran en sus plenos el apoyo a la candidatura de Burgos Capital Europea de la Cultura 2016. Lo leí en un acta de mi ayuntamiento (aprobándose por mayoría absoluta). Como iniciativa me parece bien, si así se refuerza la candidatura. Pero, ¿en qué revierte semejante apoyo a unas localidades que están entre 80 y 100 kilómetros de Burgos? ¿Por qué no apoyar también la candidatura de Segovia, que también nos pilla a la misma distancia? Y la mejor pregunta, ¿Por qué no hay una iniciativa de la Diputación para que todos los ayuntamientos de la provincia presionen en la revisión del PEIT para que la línea férrea Madrid-Burgos por Aranda sea incluida como actuación preferente? Ésa medida mejoraría notablemente la situación de varias comarcas como La Ribera, Arlanza y Campo de Muñó. Por no decir que afectaría también a las de Sepúlveda, Riaza y Valle de Lozoya). Pero no.
--
Y en León pasa tres cuartos de lo mismo. La ciudad no deja de crecer y crecer, mientras la provincia se despuebla salvajemente. El leonesismo no tiene como base práctica a un reino, ni tan siquiera a una provincia. Su ombligo está asentado en las riberas del Bernesga-Torío y sus ansias de poder son insaciables dentro de esos límites.
Con Caja España veremos cómo extienden sus tentáculos (todos los políticos de León) tanto a su provincia como a sus vecinas y las de Caja Duero. Eso del reparto de sedes es una mentira gorda para limar asperezas en el proceso de fusión (dícese engaño). Pero ya lo dije antes: a León (ciudad) le falta por completo el poder económico. Haciéndose sede de la 8ª caja del Estado y siendo además ésta una entidad con carácter autonómico y encima
financiero (quien decide cuánto, para qué y a quién suelta el dinero), dentro de unos años todas las inversiones empresariales de las provincias de León, Palencia, Zamora, Valladolid, Soria y Salamanca deberán pasar primero por el filtro de lo que quiera esta Caja, es decir, sus dirigentes de León capital. Ojalá me equivoque.
--
Esta situación me recuerda mucho a los casos vasco y catalán: toda su puñetera existencia reivindicando su independencia, pero mientras tratan de conseguirlo (con suma relajación), ganan más que todos los años que llevarían de independientes si se les hubiera dado de golpe y en un principio su ansiada patada.

