No entiendo muy bien donde pretendía ir TC con esta gente, o donde pretendía ir esta gente con TC, pero creo que hay un error de bulto en los primeros y una auténtica desverguenza y falta de pudor político en los segundos.
Desde el sur, tengo la sensación, tal vez equivocada, que estos autonomistas, en el mejor de los casos, son gente que por alguna razón no tenían sitio en PP y PSOE, y alejados ideológicamente de IU intentaron buscar el paraguas de la siguiente fuerza política en la CCAA que ahora además parecía haberse tornado más amable con un nuevo nombre y una línea ideológica más neutra.
Quizá hoy día habría tirado para UPyD, pero el caso es que están hay, a su rollo, y haber como se les integra a gente que ni siento ni padece la idea que debe ser irrenunciable en este partido, la realidad territorial de Castilla y su proyección como realidad administrativa dentro del Estado, con los mismos derechos y la misma dignidad que las otras.
Resulta que esos discursos autonomistas que escuchábamos o leíamos perplejos los del sur y los castellanistas del norte no respondían a ninguna estrategia, les salía con naturalidad; no podía ser de otra manera.
No se como lidiará con esto el nuevo PACAS, pero no se puede ser monárquico en un partido republicano ni rojo en un partido de derechas.
Puede que TC quisiera llegar a más gente, no lo ha conseguido ni lo conseguirá por ese camino y encima disgustó al electorado que poco o mucho le ha de ser incondicional.
El castellanismo, seamos muchos o pocos, necesita su partido, y en él pueden caber muchos debates, pero no a costa de su propia esencia, pues entonces ya se convierte en otra cosa.
Se hace todo todavía más absurdo existiendo, como creo que ya existen, opciones castellano-leonesistas.
Y aunque peco de subjetivo, y una y otra vez cuando llegan las elecciones nos llevamos chasco tras chasco, sigo pensando que PCAS tiene potencialmente un electorado muy grande. Tal vez en las próximas elecciones. Ojala.

