Los políticos ¿para qué sirven?
Se sirven, podemos decir.
El que compra el pastel para el
a la plebe ni se lo deja oler.
Ojalá su futuro destino
sea estar colgados de un pino,
cuanto más alto, mejor,
para nuestra mayor satisfacción.
Que todo el mundo los vea colgados,
de la lengua, de los morros, de la mano...
El oreo es algo muy castellano
hagámoselo recordar .

