Nuestra Lengua
Al pueblu Cántabru qu'arresisti con
juerza los empeullonis del mundialismu,
l'auniformidá y la globalización.
Extraído del libru. El muestru mundu.
Gelu Marín González
En el siglo XIX, al cartografiarse por primera vez una remota zona del Himalaya, un pico de gran altitud recibió el nombre del oficial George Everest. Las denominaciones locales de la montaña más alta del mundo, mucho mas expresivas que este apellido anglosajón incorporado a los mapas, fueron totalmente desplazadas. Los tibetanos la llamaban Chomolungma, la diosa madre de las nieves, y en la vertiente de Nepal era Sagarmatha, la cabeza que toca el cielo, topónimos que estuvieron a punto de perderse por abandono, y que hoy se están rescatando del olvido. Afortunadamente en todo el mundo se está asumiendo que la toponimia, como reflejo de las peculiaridades lingüísticas y de la cultura de cada lugar, es un patrimonio que merece respeto, estudio y protección. Por ello no es de extrañar que haya tendencias a investigar y recuperar la toponimia original de cada zona. Desde antiguo, son muy numerosos los errores y alteraciones contenidos y consagrados en los mapas, que además se reproducen y perpetúan por falta de una labor de revisión toponímica. En Cantabria los cartógrafos también se han permitido muchas veces la libertad de corregir y castellanizar las denominaciones tradicionales que ellos entendían incorrectas: así por ejemplo, el pico conocido por los vecinos de polaciones como Cuetu la Jaya, figura en los mapas con la insípida denominación de Cueto del Haya. Los propios paisanos no se atreven muchas veces a contradecir algo que leen en un mapa o documento oficial, y acaban aceptando estos cambios, temiendo escuchar en caso contrario adjetivos como aldeano, paleto, pueblerino...
Este proceso afecta mucho más a la toponimia mayor (pueblos, ríos, cumbres...), que es la que aparece escrita en los mapas, carteles, periódicos... sistemáticamente castellanizada. A veces se encuentran infiltraciones montañesas en los mapas oficiales, como Mancondíu, en el macizo oriental de Picos, y Fuentimonti, en Ribamontán al Mar, pero son casos rarísimos. La toponimia menor (prados, fuentes, cuevas...) se conserva siempre mucho mejor, pues se trasmite casi exclusivamente por vía oral. No vamos a entrar en la polémica sobre el montañés o los dialectos montañés, que para algunas personas definen como el idioma propio de Cantabria, y para otras es la forma incorrecta de hablar el castellano de las personas más incultas de los pueblos. Lo que es indudable es que existe un léxico y unos rasgos lingüísticos propios de Cantabria, que en los medios urbanos se han perdido prácticamente, y que están acelerando el proceso de desaparición hasta en las aldeas y cabañas más remotas. El léxico es muy amplio, muchos cientos de palabras, y existen varias recopilaciones del mismo. En cuanto a los rasgos lingüísticos, los más característicos son los siguientes: - la aspiración de la -h- en la Cantabria central y occidental, así como en el oriente de Asturias, resultado un sonido similar a la -j-: jaya, jacha, jelechos, joyos... Por ejemplo en los Picos de Europa hay varios collados jermosos. En la zona oriental de Cantabria no se produce, si bien algunos topónimos parecen indicar que sí sucedía antiguamente. La tendencia a conservar las vocales -u- e -i- al final de la palabra, rasgo arcaizante de resonancias latinas, no admitido por la normativa ortográfica castellana, pero muy frecuente en el habla y la toponimia montañesa: coteru, regatu, picu, Liguardi, Igüedri... A veces sucede también entre consonantes, sobre todo en la zona de influencia pasiega: árguma, pirru, Seldesutu... -la frecuente eliminación de la -d- y la -ll- intervocálicas: praos, marea, la Braguía, Piquío... y otros muchos rasgos menos habituales, como la palatalización de la -I- inicial, convertida en ll (llaguna), la conversación del grupo -mb- (Palombera), o la conversación de -b- en -g- (agüela).Como testimonio de este patrimonio lingüístico, casí siempre ignorado y despreciado.
La lengua montañesa alcontramola emos puelos de toa Cantabria, norti Burgos i Palencia,
urienti d´Asturias i ucidenti´l País Väscu, un tirritöriu castigäu pola marcha juera déyos
de muchos de los sus vicinos, iscripíu meyu abaldonaos: cola salía de los nuestros Vayis,
marcharin las presonas que palraban montañés. ¿I la genti que quéa hui?. Prefirin en
abondos estantis, ulvidalo, esta mal vistu, no da de domé i juera l´aldea es un verdaéru
enconemienti gastalo. Ena ciudá la tilivición, l´arrädiu, el trebäju, la vida´n tolos sus
aspeutos, el juturu...son en casteyänu. Si acá paltras montañés eris el perfeutu paluridiu.
La moccedá kis nuestros puelos arrienga lo palrá cumu si tratasi´l mesmu demöñu, no
quieren sabé na´l idioma los sus padris. Enconto, dendi "Montañes Abora" queremos
amparalo, palralo, iscribio, ateclealo, cogechalo,... por que es un piazu emportantisimu
la nuestra idintidá cultural, por que semos hereos dun gran tresöru cumu puëlu
milenäriu,... i el montañés, homildi, nuestru, arrisisti.
Liébana
- ¡Hola!, ti Fanio.
- ¡Hola!, ti Antón.
- Qué, ¿trae a mercar esa jatuca a la feria de Potes?
- A ellu vengo.
Estóila dexaminando... paíceme lucida... ¿En cuantu estímala? Dígolo porque a la feria
he venío con intención de comprar una, pa ver de recriarla. Pos, home, bien placentera
la tién. ¿Y qué pídeme por ella? Pediréle lo que vale; dos onzas y media. ¿Paícele
munchu? Si apartara a un lao la media onza, puei ser mos arreglásemos. Apartarla no,
lo que haré será mordiscarla. Y qué dentellá va a meterla, ¿poco o munchu? Pocu, pocu,
la becerra es de güena calidá y no es menester andar sobando munchu el precio.
Enestonces no mos arreglamos. Ellu que se le va hacer, otra vez será. Ya que con la
becerra no jacemos trato ¿vamos a ver si lo jacemos con otra cosa? Usté dirá, ti Fanio.
H. Alcalde Del Rió
El Pas
¡Mariya! ¿Quí mi quieris, Lel¡? ¡Mariya! ¿Quieris tú quitarme el nombri, Leli? ¡Oh, no,
qui tunterías ... ! i Cómo estati tu impiricotá in el payu y nun quieras abajar! Nun abajo,
porque impués ni mi dejas tú subir. Pues enistonces veresti como aluego subo yo de un
salto con esti palanco onde tú estás... Arricóstate a un lado no ti aplasti ...Ves, ya estoy a
tu vera sin tener que gatear por el escalero. Tú bien saltis, Leli, peru no tantu como
Dumingo, il del Somo. ¿Es qui Dumingo salti más que yo? ¡Paíceme que sí! ¡Pues avore
mesmo voíle a buscar, a ver si es verdá! ¡Dumingo nu vindrá! ¡Pos si qui vindrá, manque
tuviérali que aguachar el vino! Esi te digo qui no vindrá, porque ni quiero yo qui venga,
inistonces ¿qui me contestas? ¡Qui no vendrá, porque no quiero yo qui venga! ¿Y sí avora
quiero yo? i Guiiin... ! iQui Dumingo no asome el morru por esti payo, porque inistonces
escachízole la cabeza con esti palo!
H. Alcalde Del Rió
Trasmiera
- Güenas tardes.
- Güenas tardes.
Pues aquí estuvi endenantes... Tú eres Fonso el de la Cabaña, ¿noverdá? El mesmo soy.
¿Y dices que estuvistes... ? ¿No te lo ha dicho l'ama? No me ha dicho.
Pues, verasti: es el casu... Que como tiés tú el cerracho aquel allí riba... ¿Onde? Aquel de
hancia el pasu las Cabras, que llaman, a la parte onde la desgüelta pa dir a la Quinta... Que
me se hace a mí que te coge muy a tresmanu... Hay buenos atajos pa subir. ¿Pero, a ti te
conviene? Sin él he pasao hasta abora. En cambio, yo, con él vivo ancho. Pa mi cuenta,
porque es la tierra que menos sudores me da. Así está ellu, que da compasión el velu.
Siempre que paso por ¡llí lo digo: «¿Cuándo meterán ái el rozón y la azá? Lo pidi, lo pidi».
De modimanera que si tu le echaras a vender daque día y a mí me conviniera, igual nos
entendíamos.
Francisco Cubria

