ESPADA DEL CID
Clemente achaca a «un ataque de cuernos» las dudas sobre la Tizona
La consejera de Cultura asegura que el Ministerio ha sufrido un ataque de cuernos cuando ha sabido que el Ejecutivo regional ha adquirido esta pieza que estaba depositada en el Museo del Ejército
DB
El Boletín Oficial del Estado del sábado 18 de enero de 2003 publicaba el Real Decreto de 20 de diciembre de 2002 en el que se declaraba bien de interés cultural, dentro de la sección de instrumentos militares, la espada conocida como «La Tizona del Cid». En la exposición de motivos que desembocaron en ese reconocimiento se hace referencia a la amplia tradición historiográfica que identifica la misma como la famosa espada de don Rodrigo Díaz de Vivar, que en el siglo XV Fernando el Católico regaló al primer Marqués de Falces.
En ese mismo Real Decreto se señala que una parte de la hoja fue forjada en un centro andaluz en la primera mitad del siglo XI. Ese dato coincide con el resultado del riguroso estudio metalográfico que realizó a la espada en 1998 la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, que concluye diciendo que «se trata de una Tizona, fabricada en el siglo XI en Andalucía y las posibilidades de que sea la usada por el Cid Campeador son de un 80 ó 90 por ciento». El equipo de investigadores, dirigido por el profesor Antonio José Criado, llegó incluso a valorar la espada en 750 millones de pesetas.
Para la consejera de Cultura, «resulta chocante que en el Ministerio digan hoy que no es auténtica cuando desde 1944 se ha estado exhibiendo en el museo del Ejército».
Por su parte, el director del Museo Provincial de Burgos, Juan Carlos Elorza, no pudo ocultar su sorpresa por las informaciones del Ministerio de Cultura sobre la falsedad de la espada y afirmó que si la ministra sabía que era falsa «debía haber impugnado el decreto, porque el BOE es la Biblia para los españoles».
Elorza, que además de recordar el Real Decreto hizo mención al estudio de la Complutense, acusó a Carmen Calvo de «deslealtad institucional» y, en su opinión, el Ministerio de Cultura debía haber hablado con la Junta antes de lanzar la noticia.
En la polémica también ha terciado el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, quien ve un «tufillo electoral» en el anuncio del ministerio de Carmen Calvo y se pregunta «cómo ha permitido su exposición hasta ahora en el Museo del Ejército si no tenía la convicción de que estamos ante un auténtico trozo de la historia de España».

