No sé por donde empezar. Ni tengo muchas ganas.
1- Señor Salmantino, le ruego no vuelva a dirigirse a mi persona. Es mejor así para los dos. Usted siga pregonando sus verdades como puños y yo me quedo con mi soberbia y mis "palabritas". Es verdad: soy un clásico niño mimado por la vida que no admite que le saquen las vergüenzas y que le desmonten sus argumentaciones como ha hecho usted. Y además, que lo haga una esforzada persona autodidacta pues es un golpe añadido a mi autoestima. Rindo pleitesía ante su agudeza inquistorial para señalar a éste, su lobo disfrazado de cordero. Tan sibilino en las formas, tan "marrano" en el contenido.
2- Leka: sabes que no me gusta las argumentaciones del "porque sí".
He afirmado que la construcción "nacional" española ha sido "separatista", es decir, su acción ayuda a explica la emergencia de movimientos nacionalistas y separatistas. Como decía Blas Infante, el separatismo lo fomenta la prepotencia de "La Corte" y el desprecio a "las provincias".
Pocas y efímeras tentativas de construir una España que partiera del reconocimiento vertebral de su diversidad intrínseca, sucedieron y todas acabaron estrepitosamente en el fracaso.
Las ideas de España menos "asimilistas" o "asimiladoras", como por ejemplo la de las Españas del tradicionalismo carlista o la del republicanismo federalista, aunque muy diferentes entres sí, tenían una concepción más atenta a la personalidad plural de los pueblos del Estado, y también fracasaron.
Ni mejor, ni peor. El modelo español ha sido el que es y ha recogido sus frutos. Los gobernadores civiles y "Javier de Burgos" fueron ganando la partida.
Hoy, con el sistema político constitucional, hay elementos de continuidad con esta trayectoria, rémoras, pero también elementos que posibilitan reformas cualititativas de esa trayectoria. Y hay democracia. Y hay Estado de derecho. En el caso de Castilla, como siempre la cenicienta.
Por eso, para muchos "España" como idea ya no tiene remedio. Otros pensamos que existe una manera de construir "Las Españas" diferente, como "foederatio" no sólo a nivel admisitrativo sino "sustancial", y señalamos la responsabilidad histórica de un Estado que para muchos se ha hecho "odiar" o no se ha hecho "querer".
Al igual que los nacionalismos periféricos (sólo hay que juzgar a Cambó, Maciá, Companys, a los Arana, al Aguirre, a Imaz, a Telesforo Monzón, a Castelao, a Blas Infante, Beiras, etc.), el nacionalismo español como referencia ideológica es muy diverso, porque se "combina" con otras ideologías y responde a proyectos político-sociales diferentes. La idea de España es muy diversa según que corazón o cabeza juzguemos. Cada cual juzgue sus preferencias. No es lo mismo Azaña, que Ramiro de Maeztu, que Zorrilla, que Pi i Margall, que Alcalá Zamora, que Cánovas, que Aparisi y Guijarro, que Salmerón, que Lerroux, que Primo de Rivera, que Onésimo Redondo, que Garrigues Walker o que Luis Araquistáin.
Y yo, vengo a decir humildemente que con unas ideas de España, reactualizadas o no, ni agua. Y que mucho de lo que pasa, desde el punto de vista histórico, se debe principalmente al tipo de nacionalismo español hegemónico impuesto por un Estado refractario a la pluralidad. ¿Un ejemplo? el recientísimo Estado del 18 de Julio y el nacionalismo español llamado "nacional-catolicismo".
Voivoda: si te metes es que te sentirás aludido. Mi idea clave era: algunos ponen más hincapié en sacar los "defectos" de los nacionalismos periféricos que en los derivados de una construcción nacional nefasta. Muchos nacionalistas no españolista querían y quieren "otra España". Porque no se hace "querer". No renegaban o reniegan de una idea de España "per se": renegaban y reniegan de un tipo de nacionalismo español entendido como ideología que justifica las prácticas y los resultados de una trayectoria histórica agresiva con la heterogeneidad, y no como un "receptáculo" macro que acoge en su seno y no niega las identidades populares micro.
4- Pipo: haces apología del terrorismo.

